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jueves, 4 de diciembre de 2014

GANEMOS, EL SALVAVIDAS DE IU ANDALUCÍA ANTE PODEMOS

Tomás Martínez (*)

Tras las elecciones del 25M se acelera inevitablemente una reconfiguración de buena parte del mapa electoral del estado que afecta fundamentalmente a la izquierda. El ascenso fulgurante del “tragabolas” Podemos en las encuestas, además de carcomer bastante el espacio del PSOE, debilita y deja muy tocada a Izquierda Unida, preparada para recoger el caudal de votos desencantados por el margen izquierdo del régimen.

Ni siquiera en Andalucía, Extremadura y Asturias, territorios en donde podrían exhibir algún resultado de cosecha propia como la “izquierda responsable” que gobierna o deja gobernar como dique de contención frente a la derecha, las encuestas le auguran un crecimiento, sino que se ahoga en un mar de contradicciones, asediada esta vez por un visitante desconocido que le engulle terreno. Ante un trepidante año electoral e incapaz de ser la cabeza decisiva que podía ser contra el bipartidismo, su dirección al completo ha optado por emular Guanyem Barcelona y construir la marca Ganemos.

Pero no es que de Cayo Lara haya descubierto las bondades de las “candidaturas ciudadanas” y se haya desprendido como por arte de magia de las históricas siglas del PCE. De lo que se trata llanamente es de una tardía operación de salvamento a nivel municipal ante el órdago de Pablo Iglesias y su proyecto de masas. Izquierda Unida se dispone a surfear la ola y aguantar el temporal que le ha quitado el puesto de ser líder de la izquierda alternativa en 6 meses, y para ello ha construido esta balsa.

A pesar de que tiene menos en común de lo que se vende con el proyecto encabezado por Ada Colau, los Ganemos teledirigidos por IU y bendecidos por el renovador Alberto Garzón, el encargado de la bendita confluencia, florecen como champiñones por todo el estado, en capitales de provincia pero también en muchos pequeños municipios. Acompañados por Equo, invitan a sumarse a Podemos habiendo adoptado su método, sabedores del pastel de votos que supone contar con la “nueva política”.

Renunciando a presentar sus propias siglas en plazas tan destacadas como Madrid, Sevilla y Zaragoza, IU hace de Ganemos su papeleta y delega su programa de supervivencia. Esto es entender que éste es su proyecto, y centrándonos en Andalucía, tomar la sartén por el mango y renunciar a que se haga desde estas candidaturas una crítica al papel subalterno que representa el gobierno con el PSOE, más si cabe cuando concejales y pesos pesados se mantienen descaradamente aquí en la primera línea.

El mandato virtual dado por la Asamblea Ciudadana ha sido el de no confrontar en las elecciones municipales de forma autónoma e independiente para no quemar la marca, sino integrarse en las candidaturas ciudades ya existentes o encabezar unas nuevas. La justificación pasa por dirigir todos los esfuerzos a la victoria en las elecciones generales de finales de 2015, y para ello han decidido sacrificar candidaturas 100% Podemos en los círculos, vinculados a las localidades.
Así, en segunda fila, Podemos también ayuda a reconfigurar el espacio reformista que tradicionalmente ha ocupado a IU. Durante un par de meses hemos especulado sobre un adelantamiento electoral de Susana Díaz para quitarse de en medio la tensión que, según el PSOE andaluz, ejerce la coalición. Curiosamente ha tenido que confirmarse tras la Asamblea Ciudadana que la nueva marca no estaría con su nombre en las municipales para que la presidenta asegurara que hasta 2016 nada de elecciones.

Sin embargo a nadie se le escapa que el verdadero motivo es la gran dificultad de la dirección de Podemos por controlar los procesos en cada municipio, temerosos que se le cuelen candidaturas no de su agrado. A pesar de esto, desde que los círculos empezaron a autoorganizarse, son muchas las personas que hacen ya política, se cuestionan los desahucios, los recortes de la administración, viéndose capaces de decidir en primera persona qué política quieren para su ayuntamiento.
Resulta que, con alguna excepción, desde los propios círculos de Podemos en que se sufren las medidas municipales y autonómicas, se pasa por la izquierda al discurso hilvanado de las multitelevisadas caras a nivel estatal, y hay una crítica generalizada al bienio del bipartito en la gestión de la Junta de Andalucía y en los ayuntamientos con gobiernos de izquierda. Son muchos los vecinos de nuestros municipios que han visto el patio y para los que Ganemos no es más que la enésima voltereta de IU.

El caso de Málaga es curioso por ser la única localidad en que IU no ha podido marcar el ritmo de Ganemos y en donde hay una fuerte presencia de activistas de las mareas, PAHs e incluso de militantes de Podemos que no tienen miramientos al señalar la austeridad de Susana-Valderas y no están dispuestos a que una candidatura hecha por gente que lucha en la calle se vea cooptada por organizaciones políticas en buena parte ajenas a esa dinámica. Ganemos Málaga ya ha denunciado el desembarco de IU.

En otras capitales de provincia se ha trampeado el propio debate interno dentro de los círculos de Podemos para que algunos de sus miembros o hasta ahora portavoces, haciéndose representantes de la asamblea, hayan acudido a las reuniones de Ganemos, por muy cercana vinculación partidaria con sus organizadores (ahora ex militantes de Izquierda Unida), hurtando los ritmos del círculo y dando por aceptada y aprobada esa confluencia.

Hay algún caso como el de ciudades en que Podemos no establece líneas políticas rojas con el gobierno de la Junta y la única exigencia para integrarse en la candidatura de Ganemos es el imperioso cumplimiento de primarias abiertas y el constituirse en agrupación de electores. Con esta demanda se imposibilita que la fórmula sea la de coalición y obliga de alguna forma a IU a esconder sus siglas. Pero en este caso Podemos sólo aporta masa electoral a Ganemos, no escoramiento a su izquierda.

Estas variantes pueden parecer un tanto triviales al norte de Despeñaperros si no se enmarcan en el contexto andaluz de un gobierno que aunque se opone a los recortes de Rajoy aplica similares políticas, y la aparición de Podemos llena de contenido un pequeño espacio a la izquierda de la que representan los concejales de las ciudades y pueblos andaluces, que ahora salen a asomarse en Ganemos como marca contrincante de un Podemos cuyos participantes son anónimos.
En definitiva, se presenta un problema de encaje de bolillos para los muchos activistas del mundo sindical, las mareas, las PAHS, que ciertamente participan con ilusión en los diferentes Ganemos a nivel andaluz, pero que a la vez han combatido las políticas de austeridad del gobierno autonómico en la calle y lo seguirán haciendo. Los posibles riesgos que entraña verse absorbidos por un proyecto electoralista “de resistencia” y no de ofensiva deben estar presentes. En lugares como Cádiz la candidatura municipal de Podemos, que contempla estar presente en las próximas elecciones de Mayo, representa lo mejor de la izquierda social de la ciudad al oponerse a la austeridad que viene tanto de La Moncloa como de San Telmo. Las características de cada circulo, los ritmos de debate sobre lo político y no tanto lo organizativo, la correlación de fuerzas de gente activista y la evolución en ellos del proceso de la Asamblea Ciudadana determinará un resultado diferente.
Los proyectos de Ganemos no deberían servir de ninguna manera para lavar la cara de la gestión desde las instituciones de Izquierda Unida y minusvalorar su participación en los recortes ejecutados desde la Junta de Andalucía. La unidad y la confluencia no son incompatibles con la honestidad ideológica y toda persona dispuesta a derribar este sistema desde el ámbito local debe tenerlo presente.

Los proyectos de candidaturas municipales enraizadas en las luchas locales que en pasadas ocasiones hemos logrado presentar los anticapitalistas revolucionarios han chocado de frente con el objetivo final de gestionar las instituciones que traían debajo del brazo los compañeros de IU. Esta vez habrá que aprovechar la posibilidad que ofrece Podemos como proyecto político aún no cerrado del todo desde arriba para poder tutear a los ayuntamientos desde Stop desahucios, las mareas y el sindicalismo combativo para ponerlos al servicio de las y los trabajadores.

03/12/2014

(*) Tomás Martínez, militante de Izquierda Anticapitalista-Andalucía, activista en Podemos

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