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viernes, 26 de julio de 2013

Sólo el pueblo salva al pueblo

Brais Fernández || GrundMagazine

Hoy es el día nacional de Galiza más triste que se recuerda. Decenas de personas han fallecido en un trágico accidente (79, según el último recuento). La información empieza a fluir confusamente, se empieza a gestar un relato del drama. El dolor de las familias impregna a toda la sociedad gallega, un pueblo que trata de comprender lo que ha ocurrido. Soy consciente de que no hay nada más oscuro que apelar al “instinto”, pero algo nos impulsa a intentar comprender. No lo podemos evitar: el impacto de la tragedia y la información confusa proporcionada nos impulsan en esa dirección. No voy a especular sobre las familias ni sobre su dolor. Es un tema que merece el absoluto respeto, lejos de la actitud carroñera de los mass media, de su afán sensacionalista, que no entiende que hay esferas que no son asunto suyo. Solo estamos autorizados a interrogarnos sobre lo público y a solidarizarnos con las familias de los fallecidos y con los heridos.
El pueblo gallego, y también los pueblos de otras partes del Estado, demuestran su exquisita sensibilidad y solidaridad con las familias donando sangre masivamente, con mensajes de apoyo en medio de la enorme confusión de la tragedia. Precisamente, esa solidaridad popular no tiene nada de “política”, tal y como se emplea cotidianamente, y sí de política con mayúsculas, de la política real. Las enfermeras en paro que se han ofrecido voluntarias a la hora de colaborar en la atención a los heridos, los psicólogos que acuden gratuitamente a apoyar a las familias, los bomberos que suspenden su huelga para arrimar el hombro en las tareas necesarias, no lo hacen por “política”: lo hacen por humanidad. Los mismos que están siendo atacados permanentemente a base de recortes y despidos son los que hoy son imprescindibles para paliar la tragedia y lo hacen generosamente, demostrando que la cooperación y la generosidad son superiores al individualismo y al “sálvese quien pueda” que nos tratan de imponer. Ante una tragedia terrible, el pueblo cuida del pueblo. Es por eso extraño que se acuse de “politizar el incidente” a los que dan las gracias a los trabajadores públicos por su labor. Los únicos que politizan el caso son los políticos que recortan en los derechos de todos y que hoy van a hacerse la foto con los trabajadores y las familias de las víctimas, apareciendo como salvadores; mientras ayer despedían, recortaban e insultaban a los trabajadores del sector público. Unos intentan ayudar, trabajando invisiblemente, mientras otros, hipócritas, intentan visibilizarse. ¿Dónde está esa eficacia de la que hablaban cuando defendían lo privado? La tragedia ha sido horrorosa, prefiero no imaginarme lo que hubiera pasado si todos esos servicios estuvieran privatizados.

Ayer a Pablo Iglesias le insultaron con dureza en Twitter simplemente por agradecer el esfuerzo a los trabajadores públicos. Hay algunos a los que la visita de Rajoy y el Rey (cómplices o responsables en los recortes de los servicios públicos) no les parece política, pero agradecer el trabajo de los empleados públicos sí. Hoy, el relato que se instaura es el del “exceso de velocidad” (que seguramente sea cierto) y el de “la responsabilidad del conductor” (que desconozco). No voy a entrar a fondo en detalles técnicos, no soy ni mucho menos experto, pero hay que poner toda la información encima de la mesa. El tren carecía del ERTMS, un sistema de gestión de rutas compuesto por un freno automático especial y por un mecanismo de control automático de velocidad. Un sistema que como han recordado los sindicatos de maquinistas, está implantado en casi toda Europa y que en el Estado español posee el AVE, un tren con billetes para gente con un poder adquisitivo altísimo, casi de lujo. Los conductores también están fuertemente presionados para llegar puntuales, con reducciones salariales en el caso de no cumplir los horarios. No se trata de acusar a nadie hasta conocer toda la información pero es un derecho básico para la ciudadanía conocer lo que ha ocurrido.
Respetar el dolor de las familias es lo más importante hoy, como entiende todo el pueblo gallego, que lo expresa a través de su solidaridad, su cariño y su respeto hacia las víctimas. Dentro de toda está horrible tragedia, que nada ni nadie podrá paliar lo suficiente, hemos demostrado que somos capaces de cuidarnos entre nosotros, de que solo el pueblo salva al pueblo.
 
http://www.grundmagazine.org/2013/e...

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