Síguenos en tu correo electrónico

lunes, 21 de octubre de 2013

"Siempre que hay represión, hay resistencia". Crónica del acto Sexualidad y memoria antifranquista

SEXUALIDADES Y MEMORIA ANTIFRANQUISTA.

Si una palabra ha definido a las demandas del movimiento LGTB ha sido la invisibilidad, y más en una ciudad como Burgos, donde la presión y la influencia de las instituciones como la familia o la Iglesia socavaron el establecimiento de un movimiento sostenido que luchara por colocar sus demandas en la agenda.

El pasado 17 de octubre, Izquierda Anticapitalista y La Comuna-Presxs y Represaliadxs del franquismo, organizaron una mesa redonda en el Salón de Sindicatos. Participaron María E. (IA), Puerto García (Federación de Organizaciones Feministas) e impulsora desde hace dos décadas del feminismo lesbiano, Acacio Puig (preso político del franquismo, militante de La Comuna e Izquierda Anticapitalista de Burgos) y el documentalista, escritor y activista gay, Eduardo Nabal. La charla, pensada como un punto de encuentro para l@s militantes y amig@s del movimiento LGTB, proporcionó un espacio desde el que rescatar desde una mirada memorialista de la represión sexual durante el franquismo, también sirvió para compartir y socializar análisis y, quizás, tejer perspectivas de futuro.


Puerto García expuso la represión ideológica que padeció genéricamente la mujer y el movimiento feminista; la represión normativa de la Ley de vagos y maleantes de 1933 que fue sustituida por la también deplorable Ley sobre peligrosidad y rehabilitación social, que incluía como supuesto peligroso a “los que realicen actos de homosexualidad” (Artículo 2), estableciendo toda suerte de métodos represivos para la “curación”.

Debemos recordar que la Amnistía de 1977 no incluyó a los represaliados por estas leyes.
La defensa del patriarcado y de la sumisión, que siempre ha predicado la Iglesia como uno de sus principios fundamentales, sigue estando presente. Otra de las instituciones de castigo sería la pseudociencia médica, que caracterizaba a la homosexualidad como una enfermedad, desviación antinatura y vicio. Recordaba Eduardo que esos infames ensayos de López Ibor, Vallejo Nájera… siguen presentes en las bibliotecas de muchos psiquiatras burgaleses. Puerto denunció el lamentable papel desempeñado por La Sección Femenina de Falange, que postergaba a las mujeres a una mera función procreadora. Las mujeres pues no existían, no eran sujeto jurídico y debían pedir permiso a sus maridos, padres o hermanos para los menores asuntos de su vida cotidiana (viajar, abrir una cuenta bancaria…). Además, el adulterio aparecía como un delito punible y, si una mujer quería realizarse en la vida, tenía que ser madre y doblegarse a la voluntad del marido.

Según Puerto García, las lesbianas no han conseguido permear con su discurso los movimientos sociales y, aunque algunas lesbianas muy valientes y muy leídas provienen de Burgos, como Beatriz Preciado, se marcharon hace tiempo en busca de ambientes menos opresivos.

Eduardo Nabal subrayó que siempre que hay represión hay resistencia. Las instituciones franquistas siguen perpetuándose aunque hayan cambiado sus modos operandi y ejerzan el poder de una manera soterrada, sin duda, muy imbricadas con la ideología pos franquista dominante. Como siempre, las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes de cada época y en ese sentido, la psiquiatría se ha encargado de producir verdades y corregir supuestas desviaciones aplicando los mecanismos de biopoder (domesticación del cuerpo, castigo del deseo y de los deseos no canalizados
por los medios del poder) de modo que, lo que Foucault denomina como procesos de la vida, entren a formar parte de las luchas políticas desde la irrupción del capitalismo.

Foucault demuestra cómo las técnicas de poder cambian en el momento preciso en el que la economía (en tanto que gobierno de la familia) y la política (en tanto que gobierno de la polis) se integran la una en la otra de modo que no hay distinción entre la vida natural y la vida política; el poder fluye sobre los cuerpos, y esta es una de las razones por las que las instituciones de castigo – Iglesia, ejército, familia- construyen la invisibilidad y la represión de l@s gays y lesbianas y transexuales: terapias electroshock, la reclusión en centros psiquiátricos, lobotomía… y a pesar de todo, como recordaba Eduardo, surgen puntos de resistencia desde la organización de l@s oprimid@s y la confrontación…Los Frentes de Liberación Homosexual que se desarrollaron en la década de los 70, fueron expresión de resistencia a la sexualidad normalizada.

Acacio Puig nos habló de su experiencia en la cárcel de Carabanchel, donde fue recluido por su militancia política, abandonando la prisión en 1976. Recordó cariñosamente a los compañeros represaliados entonces por su sexualidad diferente, enfatizando casos tan terribles como el suicidio de una transexual privada drásticamente de hormonas y antidepresivos desde su ingreso en prisión. Señaló también la necesidad de combatir la norma sexual dominante, y los efectos de la cultura hetero y patriarcal, acentuada por la ideología nacional católica, que expandió la miseria sexual como seña de identidad de la vida cotidiana bajo el franco fascismo. Acacio recordaba que aún en 1980 el Ministerio del Interior de España se apoyó en la Declaración Universal de Derechos Humanos para negar la legalización del Front d’ Alliberement Gay de Catalunya.

Hoy sigue siendo difícil salir del armario, reconocerse públicamente como homosexual, transexual o cualquier otra opción propia y por esto Izquierda Anticapitalista reclama pleno derecho a todas las opciones sexuales desde el nacimiento, lo que llamamos el derecho de autodeterminación sobre el propio cuerpo. Y junto a la abolición de las discriminaciones lingüísticas, la inclusión de los procesos de cambio de sexo en la Seguridad Social.

Nuestra defensa de plenos derechos para las identidades LGTBi se extiende a los ámbitos educativos, sanitarios, laborales y culturales.

Después de las ponencias tuvo lugar un debate en el que se analizaron las vicisitudes de una sociedad hetero-normativa y capitalista que ahoga los modos de construcción integral de la persona, su sexualidad, su vida afectiva, su razón crítica.




Víctor Atobas.
(Para Izquierda Anticapitalista y La Comuna Presxs y Represaliadxs del Franquismo)

2 comentarios:

  1. Esto debe ser solo el principio. Continuar el combate por la emancipación total de la opresión del sistema que nos aplasta, requiere un movimiento LGTBi, autónomo, plural y radical. Un movimiento que converja con los que ya están en marcha...Y un horizonte, que apuntando a la conquista de la igualdad, la libertad y la sororidad-fraternidad acabe con el capitalismo y establezca bases de avance y profundización de una Revolución Social Permanente. En ese recorrido, IA estará siempre con las gentes de abajo.
    Salúd y adelante...Anticapitalistas.

    ResponderEliminar