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miércoles, 5 de marzo de 2014

Basta de homofobia.


Por Eduardo Nabal.

Por fin el Diario de Burgos nombra las agresiones homófobas en espacios públicos en Burgos. Pero lo hace de la peor forma posible. La iniciativa parte de la denuncia de Rodrigo, un chico de aquí, que se ha atrevido a dar la cara allí donde muchos callan por miedo a represalias.

Tampoco confían en que vayan a ser tomados en serio por la policía, y tienen razón porque la policía de Burgos ha demostrado hace muy poco hasta qué punto es tolerante con la violencia. Obviamente hay de todo, pero sabemos que nunca han estado al servicio de minorías o no tan minorías que sufren en sus carnes la violencia ultraderechista y homofóba o racista, sobre todo como consecuencia del aumento de la llamada “crisis” que limita los espacios de ocio, aunque en Burgos no ha habido nunca ningún tipo de política social dedicada al colectivo LGTB, pagando el precio de la invisibilidad o de las aparentes buenas intenciones del o en este caso la oportunista de turno.



Magnifica la iniciativa de denunciar pero el enfoque de la misma hace gala de una miopía social, una falta de sensibilidad y una pereza mental sin parangón. No se asocia la violencia contra el colectivo LGTB (que aumentado, con muertes incluidas, en todo el Estado Español) con otros aspectos sociales causados por recortes de libertades y visibilidad. También desactiva el contexto y sobre todo niega que sean gente de extrema derecha sino que afirma alegremente que son jóvenes que toman sustancias. El clientelismo de la derecha de algunos jóvenes LGTB me colapsa la interpretación, aunque los jóvenes LGTB de izquierdas tampoco lo tienen fácil en sus ámbitos hasta hace muy poco. Porque si alguien dice “maricones, sois lo peor” su ideología es claramente machista y fascista. Conozco mucha gente que toma sustancias y no se transforma en homofóba, más bien al revés. Lo de jóvenes desocupados vuelve a cargar las espaldas de la responsabilidad sobre la juventud en vez de aludir a donde y como han oído esos insultos y donde han visto esa forma de actuar, o de consentir.

Refugiados en la impunidad que da el miedo se han encontrado con un chico valiente pero que no dice toda la verdad sobre la difícil realidad social del colectivo LGTB en Burgos y, sobre todo, se ha puesto al servicio de una periodista que va de “progre” pero no hace más que apuntarse tantos a consta del sufrimiento ajeno y que además siempre respalda lo institucional, salvando la cara de médicos, policías y por supuesto, de sus colegas de profesión. Es posible que si estos chicos hubieran dicho que fueron atacados por neonazis o que la policía mas bien pasó de ellos nunca hubieran aparecido en el DB. Pero es que hay otros medios, otras voces y otros ámbitos.

2 comentarios:

  1. Aunque me parece bien que desde este blog denuncieis las agresiones,creo que el tono de la crítica es demasiado duro por parte del autor: yo he leido la noticia del diario y la verdad; no me parece tan mala...

    Salvador

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  2. Muy buenas Salvador,

    En IA gustamos de proporcionar espacios para que l@s compas LGTB se expresen públicamente como ellas crean conveniente, e intentamos aportar nuestro granito al movimiento, denunciando las agresiones y la represión sexual, por ejemplo. Si ha sido duro, quizás sea porque es un militante histórico LGTB, y de izquierdas por supuesto, que conoce en profundidad el tema. Edu lo sabrá, nosotras no pedimos explicaciones por "tonos demasiado duros" o formalismos.

    Saludos.

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