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martes, 10 de septiembre de 2013

La unidad de la izquierda. FORO DE DEBATE*

*Las ideas aquí expresadas no tienen por qué representar necesariamente la opinión de Izquierda Anticapitalista, sí las del/ la autor/a del texto.
Por Berry Espinosa
¿En qué lógica, para qué y con quién?
La "unidad de la izquierda" no es algo abstracto como se piensa a veces. Esta no nace de debates entre cúpulas, ni mucho menos entre pactos determinados por la esperanza electoralista. Todo lo contrario, esa unidad, debe de pasar por unos acuerdos de las bases para tejer la ilusión unitaria. ¿Pero esos acuerdos significan renunciar a principios por parte de las organizaciones que participen del proceso?. No, en absoluto. Si las organizaciones que nos consideramos revolucionarias, y representantes de los intereses de la clase trabajadora (no solo los intereses economicistas o corporativistas), la independencia de acción política en su conjunto debe de ser una de nuestras prioridades. La independencia de las influencias (tanto en lo práctico como en lo teórico) de las clases dominantes y las burguesías en general.


Empezaremos reflexionando en qué lógica plantear la teorización de la cuestión de la unidad entre las izquierdas. Se debe de recordar que el mundo de las ideas, el mundo idealista, de los sentimientos, las emociones... está completamente condicionado por el mundo material. Las ideas no son más que el reflejo de un mundo material, vivo, en movimiento y transformación constante empujado por la lógica de la dialéctica. Por lo cual, lo que se conoce como el "ideario" de izquierdas, o de derechas, no es más que el reflejo de la condición material de toda la sociedad. Si existe una izquierda y una derecha, es porque existen unas clases opresoras, y otras oprimidas. Bajo este pretexto, lo que queremos decir es que más allá de la necesidad de unificar a diversas organizaciones políticas de izquierda para hacer un cóctel que tenga pinta de nuevo y fresco, (pero que en lo esencial continúe siendo un aparato estructurado más que tan solo busca la finalidad electoral) se debe de lograr la unidad de clase. Para lograr la unidad de la izquierda, de las ideas de las y los oprimidos, primero habrá que organizar a las y los oprimidos, osea, a la clase obrera, trabajadora o asalariada en general. Si se logra esto, se logran unificar los diversos movimientos sociales que representan los intereses de la clase trabajadora a través de la movilización y en las calles, se habrá logrado el paso más importante.



En segundo lugar, estaría la cuestión de ¿para qué la unidad? La unidad de la izquierda no debe de ser más que una estrategia más de las y los trabajadores organizados, o movilizadas, para lograr su propia emancipación, y la construcción de una República de los pueblos y las y los trabajadores. La unidad de la izquierda, en lo esencial, es el intento de homogeneizar la actividad de intervención política y social de la clase trabajadora y revolucionaria. Esto es necesario, pero entendiendo también que siempre habrá divergencias, y debate. Siempre habrá diferentes ideas sobre puntos concretos y diversas visiones. Pero hay que entender el por qué también de esto. La clase no es homogénea. La clase trabajadora está influenciada y enriquecida de una gran heterogeneidad teórica e incluso práctica. La izquierda social se supone que comparte la idea de transformar la sociedad actual hacia otra más justa. Hasta ahí todas de acuerdo, la actual sociedad va mal, y eso hay que cambiarlo. La primera cuestión que diríamos, y la más importante, que a su vez viene condicionada por intereses materiales, es la de reforma o revolución, tantas veces replanteada. Lo que nos diferencia a algunos que nos organizamos políticamente y en las calles en movimientos sociales y sindicales, de otras tantas activistas que existen (la mayoría ahora mismo) es que algunos de nosotros no planteamos una transformación de la sociedad y el mundo de forma moderada, solo cortoplacista, y desde arriba, desde las instituciones actuales, sino en una transformación revolucionaria, radical, insurreccional y desde abajo. La unidad política debe de servir para derrocar al capitalismo, no para gestionarlo. La unidad política de la izquierda, osea, la unidad política de la clase trabajadora, debe de servir para tumbar no solo al actual gobierno del Partido Popular, sino también para acabar con el capitalismo, y construir una nueva sociedad socialista, que abra rumbo hacia una sociedad sin clases, sin estado (entendiendo a este como instrumento de dominación de clase), hacia la abolición de la propiedad privada y la división del trabajo...



Esto último liga de forma directa con la tercera cuestión de la unidad, ¿unidad con quién?. Si está claro que la izquierda y la derecha no es más que una ideologización de la condición material del sistema de clases y el sistema económico bajo el que estamos sometidos, y también lo está que la unidad debe de forjarse sobre un programa no solo de emergencia social, sino también sobre un programa a largo plazo, revolucionario y de transformación radical de las condiciones materiales, entonces se entenderá también, que la unidad política con la socialdemocracia, con los segmentos derechizados de la clase trabajadora, y o con la pequeña burguesía y la burguesía en general no es posible. No queremos decir que no se tenga que contar con algunos sectores izquierdistas de la pequeña burguesía o de las y los profesionales liberales de forma táctica para desestabilizar al poder político económico y social de la clase dominante, pero lo que no se puede hacer es fusionar de forma orgánica los intereses materiales de la clase trabajadora con los de los segmentos pequeño burgueses, socialdemócratas o reformistas de la sociedad en un mismo programa político, ya que los intereses materiales de unos y otros no son los mismos. ¿Con quién debemos unirnos? Antes de hablar de unidad de la izquierda a secas, hay que hablar de unidad de la izquierda revolucionaria. Antes de plantearnos la unidad con Izquierda Unida, Equo u otras organizaciones, que ya ocupan un espacio político concreto, hay otro espacio a la izquierda que ninguna organización revolucionaria que existe actualmente tiene la fuerza de ocupar.



Hay que plantearse más allá de caer en errores del pasado de pactar con IU u otras organizaciones de carácter socialdemócrata o reformista, y acabar formando parte de su mismo espacio en el espectro político de la izquierda, en acercarse al debate, tejer y reconstruir un espacio que lleva muchos años vacío, el de la extrema izquierda, porque hoy en día, lo que demandan las capas más avanzadas de la clase trabajadora y muchos activistas de las mareas, del 15M y de los movimientos sociales es un horizonte rupturista con la situación actual, pero ¿para qué?, ¿para volver a la situación de "comodidad" antes de la crisis? o ¿para romper definitivamente con el capitalismo y la hegemonía burguesa?. Hay organizaciones que tienen muy claro hasta donde llegarán a lo largo del proceso, y nosotras, las revolucionarias, debemos mantener nuestra independencia del resto de organizaciones que no vayan a llegar más allá de la simple gestión del capitalismo, al igual que tener claro también hasta donde estamos dispuestos a llegar. Debemos estar dispuestos a ir más allá incluso de la utopía, y para ello, la izquierda revolucionaria (IA, Corriente Roja, En Lucha... sectores del anarco-sindicalismo, o del sindicalismo revolucionario) al margen y de forma independiente a la izquierda reformista y socialdemócrata, debe unirse, crear lazos y construir un horizonte político claro, que de motivos a la clase trabajadora por los que salir a luchar, por lo que intervenir en política y por lo que comenzar el proceso de su propia autoemancipación y toma de poder.

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