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miércoles, 26 de junio de 2013

Orgullo indignado 2013. Transmaribolleras en lucha.



Manifiesto
Cuando el 28 de junio de 1969 la gente rarita de Nueva York dijo basta en Stonewall, creció un movimiento internacional de indignación a favor de los derechos de las personas de todas las orientaciones sexuales e identidades de género.

Durante los últimos años en el estado español, esta lucha, al igual que la democracia, se ha convertido en una palabra vacía de contenido donde las empresas ocupan un espacio que debería corresponder a las personas.

Si el “libre mercado” es quién toma las decisiones, sencillamente no hay democracia. Y este no es un asunto exclusivo del Congreso de los Diputados, sino también de todos los pueblos y barrios, incluido el de Chueca. Es un asunto que nos preocupa y, sobre todo, nos indigna.

Mientras los gobiernos estatales, autonómicos y municipales utilizan el dinero público de las madrileñas y madrileños para convertir en una cabalgata comercial lo que antes era una manifestación reivindicativa, nosotras decimos basta este 28 de junio.

Mientras PP y PSOE se esfuerzan en convertir un barrio lleno de dinamismo político, feminista, popular y festivo como era Chueca, en un espacio privatizado de consumo, nosotros decimos basta este 28 de junio.

Luchamos para erradicar la homofobia y la transfobia de nuestras calles, casas, escuelas, puestos de trabajo, medios de comunicación y espacios públicos que actualmente, y con dinero público, se ponen a disposición de la visita de un personaje transhomofóbico como es el Papa Ratzinger y de todo su séquito.

Exigimos que la transexualidad deje de ser considerada una enfermedad y que todas las formas afectivas y sexuales de convivencia tengan los mismos derechos que actualmente el matrimonio acapara como privilegios.


Queremos construir una sociedad donde el pleno disfrute y la expresión libre de nuestras múltiples orientaciones sexuales e identidades de género no sean un privilegio de hombres blancos, con papeles y alto poder adquisitivo, sino una realidad para trabajadoras, parados, mujeres, migrantes, personas clasificadas como seropositivas. Una realidad para toda la sociedad, ya que esta lucha concierne a la sociedad por entero.

Queremos una sociedad sin estigmas, fobias ni prohibiciones sexuales, en la que las personas trabajadoras del sexo tengan sus derechos, donde tengan cabida todos los modos de relación mas allá de la monogamia, donde la sexualidad no esté condenada al armario del secreto.


¡No somos mercancías en manos de políticos y banqueros!

Frente al orgullo del silencio, frente al orgullo privatizado y comercial, hoy gritamos alto y claro:

Viva el 28 de junio indignado!
¡Viva la lucha de trans, lesbianas y gays!
 
 

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