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miércoles, 15 de mayo de 2013

Nueva campaña de IA: Derechos VS Deuda. Nuestra salida a la crisis ni ajusta, ni recorta, ni paga deudas ilegítimas.

#deudaVSderechos
  • De continuar aplicándose las políticas de gestión de la crisis que ahora mismo se están ejecutando en el Sur de Europa y en el Estado español, ésta puede perfectamente prolongarse entre diez y quince años más.
  • Pero el alargamiento de la crisis no significará, desgraciadamente, que se mantenga de manera estable una situación penosa como la de ahora, por el contrario para la clase trabajadora el transcurrir de los años en crisis supondrá el progresivo empeoramiento de su situación.
  • Pérdida de derechos sociales, salariales y políticos; aumento del paro: incremento de los problemas de vivienda; desaparición de áreas enteras de los servicios públicos como los de sanidad y educación; ascenso, incluso, del fascismo y del nazismo desprovistos de máscaras; peligro, también, de guerras y hecatombes ecológicas planetarias...

La crisis no tiene una única salida

Sin embargo lo antes expuesto no es ningún mal inevitable, ninguna inexorable fuerza natural o cósmica de la que seamos esclavas. Resulta perfectamente posible salir de esta crisis sin exponerse a tan grandes padecimientos y peligros, poniendo en marcha de manera contundente una serie de medidas cuyo enunciado es relativamente simple: impago de la deuda ilegítima del estado contraída con bancos y empresas financieras, que pueda permitir el final de las políticas de recortes; conversión de la banca en pública bajo estricto control social, para asegurar así el flujo del crédito según necesidades sociales y no de acuerdo al beneficio privado; cambio del modelo productivo, con fuertes inversiones públicas, para hacerlo ecológicamente sostenible y equilibrado; derogación de toda la legislación regresiva en materia de derechos laborales, sociales y pensiones; aumento de los salarios y disminución de la jornada laboral para conseguir el pleno empleo... Las medidas expuestas no tiene nada de utópicas, son perfectamente aplicables y garantizarían- puestas en marcha en el conjunto de países del Sur de Europa ahora golpeados por la crisis -la superación de la depresión económica en que estamos instaladas en beneficio de la clase trabajadora. ¿Quién impide que se apliquen? Pues, justamente, aquéllos que salen beneficiados de la crisis tal como se desarrolla y gestiona ahora y de sus consecuencias, los capitalistas y sus sicarios gobernantes.

Video dela campaña: http://www.youtube.com/watch?v=9Lq06tBL0tg&feature=player_embedded

La Deuda tiene su origen en el desmedida ambición de los capitalistas

La crisis económica actual y el problema de la deuda tienen su origen, repetidamente explicado, en el afán de los capitalistas por obtener ganancias. Tal afán lleva a la banca a realizar inversiones masivas, fundamentalmente en los mercados inmobiliarios, cuyos esperados beneficios quedan bloqueados ante la insolvencia de muchos de los deudores. A partir de la situación descrita, los estados ponen en marcha- bajo la tutela e inspiración justamente de las empresas financieras que han provocado la crisis -políticas cuyo objetivo último no es otro que el de hacer que la banca se libre de las pérdidas ocasionadas por sus fracasadas operaciones. Dichas políticas afectan de manera particularmente brutal a países del Sur de Europa y a Irlanda, el grupo de los sarcásticamente denominados PIIGS, entre los que se halla el Estado español y la Comisión Europea encabezada por Ángela Mérkel se convierte en brazo político ejecutor de las mismas a escala continental.

La deuda se acrecienta para pagar las pérdidas millonarias de los bancos, que a su vez crea un lucrativo negocio

El mecanismo utilizado para que la banca obtenga unos ingresos que el mercado no le otorgaría de manera “natural” es tan simple y descarado como hacer que sea el estado el que les pague las deudas y evite sus pérdidas mediante multimillonarias ayudas. Son estas enormes cantidades las que, de inmediato, acabos pagando entre todas. Sin embargo al pagar el estado y puesto que éste, en la mayor parte de países del Sur de Europa, carece de ingresos suficientes por la vía fiscal (ya que los ricos pagan muy pocos impuestos), la forma de financiar los pagos acaba siendo la emisión de deuda pública, de títulos que se compran a cambio de un interés. ¡Pero, ay, aquí la banca realiza un nuevo negocio! Porque es la banca la que compra deuda pública usando el dinero que le vende el BCE a bajo interés (1,5%) y adquiriendo títulos a interés más alto (mínimo 4%). Por otra parte el interés de la deuda pública se va haciendo progresivamente más elevado, por la presión que realizan-de manera interesada -las entidades de evaluación mediante la “prima de riesgo”. El proceso descrito, de manera relativamente rápida, lleva a un endeudamiento masivo de los estados y a una presión salvaje sobre éstos para que realicen los pagos, realizando todos los recortes sociales y políticas de ajuste que sean necesarios. En este contexto los llamados “rescates” no son tales, sino únicamente aportaciones de liquidez para el pago de intereses, con exigencia de nuevos recortes y ajustes que padece fundamentalmente la clase trabajadora.

La crisis está siendo aprovechada para eliminar derechos sociales en beneficio de un@s poc@s

La gestión de la crisis, tal como se viene realizando en el Sur de Europa, supone como ya se ha dicho la socialización de la deuda privada de bancos y grandes empresas, pero va mucho más lejos que eso. Efectivamente, la crisis está siendo aprovechada, de manera totalmente consciente y premeditada, para imponer un retroceso de décadas en derechos sociales y salariales, para promover la pérdida de derechos democráticos y para privatizar áreas enteras de lo que es actualmente público. En este sentido en ningún momento hay que perder de vista que aunque la crisis también golpea en determinados momentos a los capitalistas, éstos, y particularmente su núcleo más poderoso y consistente, se ven beneficiados por la extensión de la crisis en el tiempo.

Cada vez más sectores de la población europea son conscientes de las causas de este tipo de políticas

En la Europa del Sur amplios sectores de la clase trabajadora ya son conscientes de las causas y peligros de la crisis y también empiezan a serlo del tipo de medidas que se deberían adoptar para superarla. Desde que en el 2008 la crisis estalló con virulencia se han ido produciendo muchas respuestas a ella y a las políticas de gestión de los gobiernos; en mayor o menor medida las protestas han existido en todo el sur europeo: Grecia en primer lugar, con múltiples huelgas generales; pero también Portugal, el Estado español (con su 15M incluido), Italia y Francia, se han ido movilizando durante cinco años contra las políticas de recortes. ¿Qué ha impedido que hasta ahora no se hayan podido detener las políticas de ajuste? ¿Realmente esto es así porque “no hay otra opción posible”?

La estrategia de los gobiernos: desgastar la respuesta de sus poblaciones

La inflexibilidad de los gobiernos en la aplicación de sus políticas de ajuste corresponde a una estrategia muy estudiada y común a todos ellos. Mediante su inmovilismo los gobiernos envían a la gente trabajadora un doble mensaje: en primer lugar, “no hay otra solución, no podemos hacer otra cosa”; en segundo, “da igual lo que hagáis, no conseguiréis hacernos cambiar”. Que el primero de los mensajes es falso ya lo hemos visto antes y mucha gente empieza- con sus dudas - a ser consciente de ello. Quizás uno de los prejuicios que resulte más difícil de erradicar sea el relativo a la deuda y a la “obligación de pagarla”. Pero empezamos a ser conscientes de que si el precio de pagar la deuda es seguir como estamos o empeorar, la conclusión cae por su peso... Además, hay ejemplos muy claros- como los de Ecuador o la Argentina -que demuestran que el impago de la deuda no supone ninguna catástrofe, sino justamente lo contrario y eso también se va conociendo...

Para enfrentarnos a estas políticas hace falta firmeza movilizadora en el tiempo

Pero... ¿es cierto que “da igual lo que hagáis, porque no conseguiréis hacernos cambiar”?. Evidentemente no y cualquier repaso mínimamente riguroso a la Historia nos indica que ni las dictaduras más duras y encarnizadas han sido capaces de resistir a una presión popular masiva y sostenida. Hace falta, eso sí, ante la firmeza prepotente de los gobernantes, oponer otra firmeza de la clase trabajadora, de amplia base movilizadora y dilatada en el tiempo, capaz de producir su desgaste y caída. Hace falta, también, aplicar la desobediencia civil, rompiendo la capacidad de los gobiernos para aplicar sus políticas.
En síntesis, para poder darle a la crisis una salida favorable a la clase trabajadora y que impida su repetición en el futuro necesitamos:
  • Tener unos objetivos claros, saber que medidas se han de aplicar, empezando por la del impago de la deuda ilegítima, librándonos del yugo de una deuda que no es nuestra y de los recortes a los que obliga. Se requiere un Programa Mínimo de medidas de choque contra la crisis. Pero dicho programa ya está estudiado y elaborado en sus aspectos básicos, hace falta sólo aplicarlo.
  • Realizar una movilización amplia y sostenida en el tiempo. Una movilización planificada, que incluya a los diferentes sectores sociales y laborales en lucha y que marque los ritmos de su entrada en acción, tanto por separado como conjuntamente en acciones masivas y unitarias. Pero esta movilización amplia se ha de desarrollar no sólo a escala estatal, sino también- y tal cosa es fundamental -a escala europea, involucrando primero a países como el Estado español, Portugal y Grecia y extendiendo luego progresivamente su base geográfica.
  • Organizarse en forma asamblearia. El 15M ha sido un ejemplo que hay que seguir. La organización asamblearia en localidades y barrios, en fábricas y centros de trabajo, y la coordinación mediante representantes de estas asambleas de base es imprescindible para que la clase trabajadora y la ciudadanía tomen protagonismo en las luchas. Este tipo de organización constituye el antídoto, la vacuna, contra las tendencias a la burocratización, al freno de las luchas, etc. que puedan provenir de organizaciones tradicionales como los sindicatos. Las iniciativas de las Mareas Ciudadanas o de coordinación entre las Mareas Verdes o Blancas, apuntan justamente en esta dirección y es muy importante que tales instancias vayan adquiriendo protagonismo y relevancia en las luchas.
  • Actuar de la forma lo más unitaria posible, buscando la convergencia en la acción de las diferentes organizaciones sindicales, políticas, vecinales, de los movimientos sociales, del 15M, etc.
  • Trabajar para la construcción, a medio y largo plazo, de una organización política anticapitalista que pueda ser expresión de la voluntad de amplios sectores sociales por poner en marcha medidas de salida a la crisis como las antes expuestas. Dicha organización debería servir no sólo para la representación institucional sino sobre todo y fundamentalmente para impulsar los procesos de concienciación y de organización de la clase trabajadora.
Dicha salida es perfectamente aplicable en estos momentos y puede ser la garantía de que no se vuelva a repetir una crisis como la actual. Para impulsarla hace falta, eso sí, la firme voluntad de la clase trabajadora, su organización y su movilización más decididas.
EXISTE UNA ALTERNATIVA DE SALIDA A LA CRISIS, QUE ES LA NUESTRA, Y QUE NO SUPONE AJUSTES, RECORTES NI OBLIGA A PAGAR DEUDAS ILEGÍTIMAS.

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