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lunes, 25 de noviembre de 2013

ENTREVISTA.Libertades Sexuales y Afectivas: Avanzar y Resistir.


Imagen de lxs ponentes entrevistadxs

El pasado 17 de octubre tuvo lugar en Burgos la mesa redonda Sexualidades y Memoria antifranquista.

Continuamos ese debate entrevistando a quienes se ocuparon de las ponencias en el Salón de Actos de Sindicatos. Responden a nuestras preguntas Puerto García (Federación de Organizaciones Feministas), Eduardo Nabal (activista gay) y Acacio Puig (preso político del franquismo).





1.- El régimen franco fascista persiguió y encarceló el ejercicio de sexualidades diferentes (gays, lesbianas, transexuales) y atrapó en las redes de la miseria sexual y afectiva al conjunto de la población obrera y popular. Hablemos de ello.




Puerto: El régimen de franco se caracterizó por ejercer una represión vergonzosa y sangrienta contra
lxs vencidxs, especialmente por ejercer una modelo de represión silenciosa, ideológica, psicológica y emocional muy eficaz.

Una represión que fomentó la miseria sexual, para todo tipo de sensibilidades, especialmente la miseria y el cretinismo para con las mujeres.

Siguiendo los dictámenes del ideólogo y sus secuaces, consiguió como ningún otro régimen fascista relegar a la mujer a un estado de no sujeto, la represión silenciosa que se ejerció contra las mujeres iba acompañada de manera vergonzosa de una represión que se cebó especialmente contra sujetos con identidades distintas a la oficial, lesbianas, homosexuales, transexuales, en definitiva diferentes.



Edu: Bueno una cosa para empezar, sin ser puntilloso. Todas las sexualidades son diferentes lo que pasa que se han construido a lo largo de la historia categorías que han servido de estigma, silencio o identidad como gays, lesbianas, transexuales etc. En el régimen franquista se incluyeron dos artículos en la Ley de Peligrosidad Social para castigar la homosexualidad y el lesbianismo, también las y los trans (que se metían en la misma categoría). No solo era a la población obrera y popular era particularmente a la gente visible o que, además, militaba en otras causas. Lógicamente la población obrera y popular no tenía armas de defensa apenas, sobre todo a principios del franquismo donde se cometieron atrocidades algunas de las cuales llegan, bajo formas más o menos refinadas, hasta hace poco. También hubo subculturas de resistencia pero muy pocas y más cerca de la llamada transición. Los que pudieron optaron por el exilio o el ocultamiento, lo que implicaba olvidarse de cuestiones políticas de izquierdas y de visibilidad en las calles.



Acacio. Como heterosexual que vivió su juventud durante el ocaso del franquismo, denuncio la miseria sexual impuesta a mujeres y hombres por ese régimen casposo y blenorrágico. Mala cosa fue el sufrir una cinematografía en que el beso era censurado, la presentación del DNI obligatoria en pensiones y hoteles en los que se fiscalizaba el estado civil de las parejas y el comprar preservativos se convertía en una tarea titánica en la mayoría de las farmacias.

Peor, mucho más trágico es el recuerdo de los abortos clandestinos de las mujeres de abajo mientras las hijas de la burguesía eran ya intervenidas, sin problemas éticos ni médicos, en las clínicas privadas. Perdimos en esos antros a muchas compañeras.

En cualquier caso, la miseria sexual golpeaba al conjunto de la población sometida al dominio de los más zafios patrones sexo-afectivos-heterosexuales. Relaciones jerárquicas de dominio masculino, virginidad forzosa de la mujer, identificación de relaciones libres con puterío y en el caso de la juventud militante, confusión forzada por la clandestinidad entre amor y compañerismo. Tomar oxígeno, pasando la frontera pirenaica no eliminaba la neurosisaunque abría horizontes.






 

2.- Después de la muerte del dictador y la democratización controlada del régimen, se produjo la expansión de movimientos sociales (feminismo, gays y lesbianas) que transformaron el rancio escenario existencial ¿Qué destacaríais de ese período y de sus logros?


Puerto: Se sabe que a la muerte del dictador, venciendo no pocos obstáculos y con mejor o peor suerte fueron los movimientos sociales son los que se hicieron eco de las reivindicaciones de las minorías oprimidas.

Frente a las grandes reivindicaciones de la política con mayúsculas (democracia, constitucionalismo, amnistía, legalización de partidos, etc.), el feminismo, los movimientos de liberación homosexual y otros muchos hicieron suya la bandera de la política con minúsculas (la derogación de la leyes de peligrosidad y rehabilitación, de escándalo público...) y también la bandera de la reivindicación de un espacio normativo que asentara las bases de una sociedad más libre (la ley de divorcio, de aborto, la reforma del código penal, etc.)

Lo que hay que destacar de este periodo es precisamente eso, que fueron los movimientos sociales con escasos espacios de poder los que se ocuparon de sacar a la luz la vergüenza de la represión silenciosa para tratar de subvertirla.



Esto nos permite afirmar que sus logros vistos desde la actualidad parecen logros deslavazados, extremadamente frágiles y susceptibles de utilización maniquea y demagógica.

Es muy cierto, que la liberalización sexual ha llegado a las calles de la ciudades (sólo las grandes y siempre en guetos) a las pantallas de la televisión y de la red de redes (perpetuando prejuicios sobre comportamientos, roles, incluso sobre teorías absurdas difundidas por la psiquiatría que asocian comportamientos sociales con violencia).

En definitiva el ideal de tolerancia que nos han vendido durante estos años, no es más que eso, apariencia, en el momento en que las crisis, en el sentido del cambio toca la fibra social lo que aparecen son retrocesos, en forma de agresiones a lxs diferentes, de normativas que legitiman discriminaciones, como la que impide a las mujeres lesbianas acceder a la reproducción asistida y otras.



 

Edu: El movimiento no se forma así como así ni la muerte del dictador pone fin a las estructuras legales, policiales, médicas y religiosas (particularmente las últimas) apuntaladas en el Franquismo. Los primeros movimientos existen en la clandestinidad y la primera manifestación en Barcelona contra la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social fue duramente reprimida por la policía. No fueron tiempos fáciles. Aunque hubo apoyos del movimiento feminista y de grupos de izquierda tampoco esos ámbitos, al menos al principio fueron Jauja, y fue muy difícil conquistar algo más que unos grados de tolerancia que han cristalizado en leyes maritales y lugares de encuentro mucho más visibles. El movimiento era más fuerte pero estaba más amenazado y claro siempre hubo una división entre una postura revolucionaria (hoy minoritaria) y una reformista.



 

Acacio. Efectivamente. Se trató de una democratización controlada y recortada. Militantes de izquierda, que se auto impusieron castidad y celibato por temor a asumir sexualidades no normativas durante la clandestinidad, pasaron a reforzar organizativa e ideológicamente los movimientos de liberación homosexual (los FLH y otros) las mujeres desarrollaron alas de feminismo lesbiano. Los y las transexuales…siguieron teniéndolo muy difícil.

Tengo que decir que lo que se bautizó como
la movida siempre me pareció una estafa cultural y política, el complemento existencial de la amnistía regalada al régimen franquista. Se perdieron alegremente los papeles entre canciones de Ramoncín, disfraces a la inglesa-punk y pinitos con la cocaína. Unos años de carnaval y unas décadas de entierro de la sardina. Mala cosa.









3.-Sin embargo, la recuperación de aquellos logros (quizá más aparente que real) se refleja en una situación llena de brechas entre lo que ocurre en grandes ciudades y la España Profunda. Un cosa es el gran escaparate de Madrid-Chueca y otra nuestra ciudad Burgos. ¿Cuál es vuestra valoración del panorama general al día de hoy?






Puerto: Indudablemente la brecha abierta entre la grandes ciudades y la ciudades más provincianas o lo pueblos, reproduce precisamente los mismos esquemas de esa represión silenciosa.

La apariencia de tolerancia ha llegado a las ciudades donde el anonimato parece ser un escudo ideal para aparentar normalidad, sin embargo en los espacios públicos (pequeñas ciudades y pueblos) donde el escudo del anonimato no existe seguimos reproduciendo comportamientos propios del miedo que hemos interiorizado en los años de dictadura.

Cualquier homosexual, lesbiana o trans, vive de manera muy diferente su espejismo de libertad en el espacio profesional, de ocio o incluso afectivo, si su vida transcurre en una gran ciudad o en otra parte. Esto también condiciona la implicación y el compromiso con la lucha, la motivación para la reivindicación del espacio público y de los derechos en general.

Sigue sin ser lo mismo ser el maricón o la tortillera y no digamos unx invertidx del barrio, que ser un ente anónimo en un gran gueto que, como poco está muy lejos (a varias parada de metro en el mejor de los casos) del barrio en el que tienes el despacho, la tienda del vecino o el bar donde tomas el café con los compañeros de curro, de instituto etc.



Edu: Burgos no tiene la exclusiva del fascismo español ni de la homofobia castellana. Casi siempre ha habido lugares de encuentro y al principio había un movimiento en Castilla Y león pero que se diluye un poco en el movimiento feminista o los grupos de izquierdas. La visibilidad en Burgos, y no quiero decir que no haya empezado a haberla, rara vez se articulaba o se articula de forma continuada porque empezó la posibilidad del exilio o las vacaciones en la gran urbe. De trabajar aquí y ocupar los espacios lúdicos en las grandes urbes en tiempos de descanso o fines de semana. Es complejo porque fuera tampoco ha habido avances espectaculares pero la respuesta social suele ser mejor y más unitaria. La búsqueda del anonimato, que hoy se ha roto en parte, estaba muy presente.



Acacio. La recuperación la simboliza bien la mercantilización de Chueca como gueto de lujo. Mari-bollear en Chueca no es problema (por el momento) pero fuera del gueto la amenaza pervive. Hace días apalearon en Palencia a un matrimonio gay y es cierto que si la libertad se ejerce donde no se debe el riesgo de bronca es grande. Tenemos que cambiar eso y hacerlo desde bases de apoyo mutuo, de desafío, de combate cultural y político.



 

 
 



4.- Parece que necesitamos reconstruir las resistencias frente a la norma sexual y afectiva, subir colectivamente el listón de libertades e igualdad de derechos. ¿Qué objetivos proponéis para este período de integración y regresiones?



Puerto: Necesitamos reconstruir resistencias desde muy abajo, al menos esta es mi opinión. Es cierto que la sensibilización y la tolerancia han adelantado caminos, ya no hay que buscar libros prohibidos casi, para saber que no eres un bicho raro, los bichos raros están en todos sitios, en la tele, en internet.

Sin embargo, el análisis que se hace de lo que se nos vende como logros, es muy escaso. Por una parte la sociedad parece que se ha acostumbrado y por tanto no es necesario luchar de frente porque no existe una discriminación directa, hay gente que piensa que es incluso contraproducente (no levantemos la tapa de la caja de Pandora), pero por otra parte esta falta de acción, de reivindicación, se ha vuelto parte del problema.

Esto hace más necesario que nunca el reconstruir resistencias, más que nunca hay que hablar de que lo que nos han vendido como logros, como grandes avances, pueden ser según quien los utilice, armas de doble filo. Es necesario conocer que parte de espacio público y político nos han dado y es necesario conocer cuáles son los límites que no nos dejan saltar. El caso más claro ha sido la falta de presencia pública de las reivindicaciones de las pocas mujeres que han salido a cuestionar el por qué las lesbianas no tenemos derecho a la reproducción, es difícil incluso hacer una defensa pública y política contra esta decisión puramente y vergonzosamente ideológica; con la que está cayendo, dónde vamos y sobre todo quien nos entenderá.



 

Edu: Creo que tienen que ser siempre los movimientos o los sujetos los que hablen por si mismos no formar parte de ningún grupo o programa como Aleas-IU (con todo mi respeto y afecto por muchos de sus integrantes) porque si no se mantienen tópicos que no ayudan a avanzar. Es necesario oír voces nuevas como la de las personas transgéneros y recuperar reivindicaciones aparcadas en el baúl de los recuerdos como la liberación de espacios (en vez de espacios solo para gays o lesbianas) o la diversidad sexual en los colegios e institutos.



Acacio. En lo cotidiano yo propondría una actividad de imponer en los hechos la irrupción de libertades en espacios públicos y privados (alguna combinación de desobediencia a la norma y acción directa). Romper, si quieres serena y educadamentePero romper con energía y buscar bases de apoyo social (romper en solitario tambiénpero sabiendo que es un riesgo).

Ampliar también la sensibilización mediante actos públicos, sean videoforos, mesas redondas o participación en manifestaciones con objetivos propios que enlacen con la defensa de derechos LGTB en la enseñanza, la sanidad, el trabajo.

En el caso de la heterosexualidad disidente (en la que me sitúo), creo que la pelea permanente contra los estereotipos verdadero hombre y verdadera mujer está a la orden del díay eso incluye el rechazo de las elaboraciones políticas, culturales y publicitarias instituidas.


 

5.- Como Puerto planteaba el 17 de octubre, hace falta permear con esa problemática a movimientos y organizaciones ¿apuntaríais como avanzar en ese sentido?



Puerto: En relación con lo anterior, por supuesto es muy necesario, siempre fue necesario, de echo los grupos de liberación en general han tendido que hacer (a veces a codazos) sus propios espacios durante estos años de atrás, siempre tuvimos que hacer el espacio para ser escuchadxs en nuestros propios colectivos o en los colectivos afines. Ahora creo que es todavía más importante analizar, hacer que las propuestas, las quejas, las reivindicaciones y las luchas propias de estos colectivos sean escuchadas y analizadas por el resto. No hay mayor ignorancia que creer conocer y el creer conocer es propio de las sociedades en las que se nos ha dicho que todo está como debe estar (las sociedades tolerantes, como me gusta a mí llamarlas), y por desgracia no nos engañemos, la ignorancia es la madre de muchísimos problemas.

Es vital analizar que han supuesto de desmovilización estos años de silenciada lucha, es tan vital como que es lo único que nos permitirá no volver a épocas pasadas en las que ni siquiera nosotrxs sabíamos lo que estaba pasando.



Edu: Se ha avanzado mucho, lo que pasa que hay cierta desconfianza lógica nacida de la experiencia. Si las mujeres quedaban en segundo plano en los movimientos sindicales (al menos al principio) que decir de gays y lesbianas. No se consideraba que gays y lesbianas tuvieran problemas interseccionales con la clase, la raza, la discapacidad o el estatus. Tampoco se criticaba mucho la homofobia de algunos grupos de izquierdas (siempre menor que la de derechas) ni la de regímenes como Cuba. Hoy día en uno y otro lado (si es que se pueden establecer lados ¿o no ha habido siempre gays y lesbianas o trans en los grupos de izquierdos) hay una mayor comunicación. Pero quedan muchos prejuicios y estereotipos heredados porque estamos hablando de fobias que no solo tienen que ver con la posición económica sino también con instituciones como la familia patriarcal o la subordinación de las mujeres. Durante mucho tiempo el héroe revolucionario era un varón en toda regla. Hoy día se ha diversificado el imaginario pero sigue habiendo mucho miedo a que se asocie a unos y otros de manera indiscriminada. De hecho mucha gente que en su día llamó a la puerta de las izquierdas en Burgos han visto que tan rápido aprendían cosas como hoy están olvidadas. Incluso campañas contra la Iglesia Católica han tenido resistencia. Siempre se dejaban nuestras cuestiones de lado. Pero el heterosexismo afecta no solo a gays o lesbianas, también a las mujeres en general, a heteros que no se ajustan a un patrón de género e incluso a la construcción del pánico moral y el reforzamiento del poder psiquiátrico y el desprecio ancestral que las instituciones de esta ciudad han tenido por casi todo lo que sonara a cambio o progreso más allá de cosas puntuales o asistenciales.



Acacio. El primer intento lo realizamos el 17 de Octubre, mediante la cuidadosa invitación a todo movimiento, sindicato e incluso partidos a participar en el debate. No tuvimos éxito en ese sentido: ¿Lo saben ya todo? ¿Necesitan más tiempo? ¿Temían apoyar a quienes nos limitamos a ayudar a que el coche arrancase (La Comuna e IA)?

Ya iremos viendo en el futuro próximo. Desde luego la falta de respuesta de las “élites organizadas” en aquella jornada fue, para mí, expresión de lo mucho que queda por transformar en el micromundo de la izquierda burgalesa.


 

6.- Y desarrollar la iniciativa del 17 sabemos que requiere paciencia e imaginación. Estamos inmersxs en una larga marcha ¿Cuáles serán vuestras propias actividades? ¿Quiénes vuestros interlocutores sociales y políticos?



Puerto: El grupo de mujeres al que pertenezco está haciendo y apoyando las campañas que conocemos, el trabajo está ahí y está y ha estado siempre. Si nos caracteriza algo quizás sea el que la acción concreta es cosa del grupo concreto y responde en muchos casos a hechos puntuales y locales, y en otros en los que la respuesta es estatal, las acciones son variadas en función de las posibilidades y de las propias inercias de las zonas donde trabajamos. Lo que si hacemos y valoramos como muy positivo para la cohesión de los grupos, pero sobre todo del discurso de la lucha, es el poner en común los debates. Nos hemos reunido siempre (con la asiduidad que sea) en el grupo local, pero seguimos manteniendo encuentros puntuales con temas concretos para tratar que nos ayudan a poner en común, sobre todo reflexiones, que nos permiten un análisis más certero de los problemas y de cómo abordarlos.

En principio, así como se cuenta, parece muy complicado, pero es algo sencillo, sólo se necesita voluntad, ideas, compromiso y trabajo en equipo. Al final de la charla lo comenté en un pequeño grupo y ciertamente no parece del todo equivocada la propuesta. Para empezar a trabajar cualquier tema hay que interesarse (asistir a una charla) pero luego hay que profundizar (no todo el mundo que va a una charla se interesa, pero muchxos de lxs que van se quedan con ganas de saber más), hay que buscar la forma de trabajar más las cosas.

En concreto, además de las acciones cotidianas marcadas por el calendario relativas a la violencia, la propuesta de modificación de la ley de aborto, y todo esas cosas que vemos en la caja tonta que están de actualidad, y muchas más que no salen ni en la tele ni en los periódicos, nosotras en estos momentos seguimos trabajando en el tema de identidades, es importante para nosotras porque no dejan de ser dos hechos que afectan al movimiento de una manera transversal y radical. Las teorías de la identidad entre comillas porque se pueden definir de muchas formas, están cuestionando la acción política del movimiento feminista y del movimiento de mujeres en general, pero también se propugnan como un catalizador necesario para definir de nuevo las luchas radicales, para luchar contra la inercia del conformismo llamémosle aburguesado de unos grupos que empiezan a ser vistos como parte del problema.



Edu: Bueno, uno siempre dice, estoy cansado o cansada, o incluso la gente que pasa es más feliz pero seguimos en ello. Es cierto que hay que dejar espacio a las nuevas generaciones y sus ideas. Dar tu opinión si te la piden e incluso seguir en la trinchera pero no aleccionar porque eso sienta mal. Lo malo es que nuestros temas se siguen considerando en ocasiones como cuestiones meramente socioculturales cuando están intrincadas con la política de forma muy fuerte como el racismo o la inmigración.



Acacio. Las próximas propuestas las llevaremos a mesas unitarias y veremos si las ausencias derivan de celos, soberbia o ¿Cómo se llamaba aquel grupo musical de los 80? Ah! sí, parálisis permanente.

Pero tenemos confianza en el apoyo de quienes ya nos apoyaron el 17 y en asociaciones que manifestaron su interés y participación (como Hypatia y algún amigo de ISI). Nos dirigiremos a todas ellas presentes y ausentes- y veremos. Lo que si parece es que vamos a seguirPodemos y queremos y contamos con personas que en el salón de sindicatos, sumaron sus mails a iniciativas futuras.



 

7.- Y fuera de Burgos, ¿Tenéis conexión con colectivos que trabajan sobre la misma problemática? A nivel memorialista ¿participan colectivos homosexuales en la Querella Argentina, en la exigencia de justicia y reparación por los abusos de que fue responsable la dictadura franquista?



Puerto: Además del trabajo del grupo en los términos en los que he comentado antes, en el caso de Salamanca el grupo de mujeres no tiene una relación directa con los colectivos que apoyan la Querella Argentina. Nuestro contacto es en muchas ocasiones personal y nuestro apoyo está en función de las decisiones de grupos como los vuestros (IA y la Comuna) que realmente sois los que estáis trabajando el tema. Hemos apoyado consiguiendo firmas y estamos en contacto en Madrid con los grupos que están en contacto con los colectivos a los que te refieres, seguiremos.



Edu: Bueno son dos temas diferentes. Lógicamente es más fácil recurrir a vínculos en redes sociales (informáticas o no) que establecer coaliciones en una ciudad que muchos/as de los más activistas han abandonado para siempre. Claro aquí hay poco espacio para estas cuestiones y aunque debería haber más instituciones como la Universidad o La Cultura con Mayúsculas siguen practicando la tolerancia represiva. Por eso aunque la visibilidad de las nuevas generaciones es mayor el miedo es una figura muy poderosa en Burgos, sobre todo en situaciones de precariedad laboral. Lo de la Querella Argentina es una iniciativa que no debemos dejar de seguir porque aquí (quizás tampoco allí, pero especialmente aquí) no ha habido ningún tipo de transición a nada sino una democracia formal que no real que consiste en ir a votar y aguantar el resto del año. Cosas como el 15-M y la represión sufrida (denunciadas incluso por movimientos internacionales por los derechos humanos) han puesto de relieve que los nostálgicos del totalitarismo siguen existiendo y en gran medida e incluso se envalentonan en tiempos de recesión o crispación socioeconómica, llenando recortes y estafas de ideología ligada a la moral dominante.

 


 

Acacio: Para mí como querellante antifranquista y combatiente por la verdad, la justicia y reparación, incorporar a homosexualidad y transexualidad a la denuncia de la dictadura es de la mayor importancia.

Hay que desinfectar la casa de tanta costra fascista y aquellxs represaliadxs por la ley de Peligrosidad Social, sus familias, deben recuperar una honorabilidad robada por mala gente de uniforme (negro, azul, caquio toga cardenalicia), por mala gente de bata blanca (psiquiatras y médicos) y por mala gente de corbata (empresarios que despidieron o que no dejaron trabajarmás que a poquitxs y solo en el cabaret).

En mi caso, como afiliado a La Comuna, mantengo conexión con la Coordinadora estatal de apoyo a la querella Argentina (Ce AQUA), que viaja a ese país en amplia comisión a fines de noviembre. Pero hace falta quizá más implicación en juzgar al franquismo por parte de todas las asociaciones y partidos que combaten por la plena libertad sexual y afectiva para todas las personas.

 

 

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