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viernes, 29 de abril de 2016

NI DESPIDOS, NI DETENIDOS. GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, HAY QUE RETOMAR LA MOVILIZACIÓN PARA DEFENDER NUESTRAS VIDAS.

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR llamamos a secundar la movilización que saldrá el domingo 1º de mayo a las 13h desde la Plaza del Cid y a hacerlo dentro del Bloque Crítico que conformamos diversas organizaciones de la ciudad.


Comunicado de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR en el 1º de mayo, día de los y las trabajadoras del mundo.

Este 1º de Mayo millones de trabajadores y trabajadoras de todos los rincones del planeta saldrán a manifestarse y todos con un mismo denominador común: la lucha contra los recortes y los despidos; la lucha por la defensa de sus salarios y de sus derechos laborales. En definitiva la lucha contra las consecuencias de la crisis capitalista que hace de los ricos más ricos y genera cada vez más pobreza. Hace 130 años las organizaciones internacionales sindicales decidieron fijar el 1º de Mayo como día internacional de los y las trabajadoras en conmemoración de la matanza por las protestas y huelgas y ejecución de sus principales dirigentes por luchar por la jornada de 8 horas. Hoy sigue siendo necesario movilizarse. La crisis del sistema capitalista no sólo genera paro y miseria en nuestros países sino que conlleva guerras, muerte y hambruna a miles de kilómetros de nuestras fronteras. Las guerras imperialistas que sólo benefician a los intereses de los capitalistas son las que generan que miles de refugiados y refugiadas tengan que abandonar sus hogares para emprender un viaje incierto.

En el estado español, hay que retomar la movilización para defender nuestras condiciones de vida

El anuncio de la Comisión Europea de nuevos recortes así como el anuncio del ministro de Haciendo en funciones, Cristobal Montoro, del aumento del déficit público augura un futuro poco prometedor para los intereses de la clase trabajadora y de la juventud. Mientras tanto, la crisis institucional sigue profundizándose. A los escándalos de corrupción ya conocidos, se suman el de los papeles de Panamá que revelan cómo, aunque nos hayan hecho creer que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, la realidad es que son los ricos los que no han dejado de vivir lujosamente evadiendo impuestos con el amparo del estado y de las organizaciones internacionales.
El próximo 26 de junio se volverán a repetir las elecciones. Todas las organizaciones políticas han jugado al desgaste durante los últimos meses, centrando los problemas en cuestiones formales, convirtiendo el debate de la investidura en una puesta escena de los líderes, con el objetivo claro de no salir demasiado perjudicados de este periodo. Los comicios del pasado 20 de diciembre han demostrado que las instituciones y el juego electoral no cambian por sí solos nuestras vidas. Debemos por tanto retomar la movilización.

El asalto a los cielos prometido por las fuerzas del “cambio” no se ha dado. En su lugar, hemos estado cerca de un gobierno del “cambio” junto con uno de los partidos del régimen: el PSOE. El mismo que recortó, salvó a los bancos con dinero público, abarató y facilitó el despido con la reforma laboral de ZP en 2010, aumentó la edad de jubilación a los 67 años o pactó con el PP el artículo 135 de la Constitución española que prioriza el pago de la deuda por encima de cualquier gasto público. Por tanto ya sabemos qué harán organizaciones como PODEMOS o UP si les dan los números después del 26J: conformar un gobierno con aquellos que han aplicado políticas de ajustes en contra de la gente trabajadora. ¿Se opondría un gobierno de estas características a las políticas de la Troika? Evidentemente no, tal y como tampoco lo hizo el gobierno de Syriza con Tsipras a la cabeza.


Sólo hay un camino para defender lo que es nuestro: la movilización

Las movilizaciones en Francia de la clase trabajadora y de la juventud contra la reforma laboral (ley el Khomri) nos muestran el camino a seguir. La mejor forma para imponer un programa que haga que los capitalistas paguen su crisis sigue siendo la movilización y la huelga. Aunque hayamos pasado en el Estado Español por un periodo de reflujo de las movilizaciones, siguen existiendo luchas. Así lo demuestran las huelgas de la plantilla de la TMB en Barcelona, de los autobuses en Zaragoza, de la limpieza en Málaga o las huelgas estudiantiles estos últimos meses. El estado y los gobiernos de turno lo saben y por eso aumentan la represión hacia todos aquellos que luchan. Numerosos sindicalistas han sido detenidos por defender lo que es suyo desde que empezara la crisis. El último episodio, ha sido el encarcelamiento de Andrés Bodalo, militante del SAT. Frente a la represión de los que gobiernan, hoy más que nunca hay que ejercer la solidaridad obrera.

La tasa de paro, la precariedad, los recortes, la carestía de la vida, los desahucios, las privatizaciones, la desigualdad de salarios entre hombres y mujeres, siguen siendo razones más que suficientes para la movilización. Hay que acabar ya con las luchas aisladas y fomentar la unificación de las mismas para golpear todos juntos un mismo día. Las direcciones sindicales de CCOO y UGT lejos de contribuir a dicho escenario, no dejan de poner trabas a la vez que siguen adelante con su política de “paz social” en connivencia con el gobierno de turno y con la patronal. Este 1º de mayo debe ser un día en el que los y las trabajadoras hagamos un llamamiento a retomar la calle y a unificar todas las luchas, estén llevadas a cabo por tal o cual sindicato, y en denunciar la concertación social llevada a cabo por las direcciones de los sindicatos mayoritarios.


Sólo las trabajadoras y los trabajadores, junto con los y las estudiantes y demás sectores populares, pueden dar una salida a esta catástrofe social. Para ello es necesaria la unidad detrás de un programa de lucha, independiente de los partidos del régimen, que ponga sobre la mesa el no pago de la deuda, el reparto del trabajo sin disminución salarial, la prohibición de los despidos, el aumento de los salarios al mismo nivel que el coste de la vida, la nacionalización de la banca bajo control de los trabajadores, etc. Los y las trabajadoras y la juventud debemos poner sobre la mesa nuestro propio programa que responda a nuestras necesidades.  

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