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miércoles, 1 de junio de 2016

26J: Acerca de las candidaturas de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR

SUS PACTOS PARA QUE NO CAMBIE NADA, LA LUCHA PARA CAMBIARLO TODO


Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR) informa de sus candidaturas al Congreso de los Diputados para el 26J en las provincias de Granada, Almería y Málaga, presentándonos como una alternativa anticapitalista, feminista, ecologista y de clase ante las opciones reformistas o “del mal menor” que configuran tanto la coalición IU-Podemos como el PSOE.

En Burgos se decidió no presentar candidatura, aunque trabajaremos en línea con el resto de nuestra organización y difundiremos el programa común, las ideas que defendemos y proponemos a la sociedad y nuestras listas en el estado español.


A día de hoy no es posible defender los servicios públicos sin negarse a pagar la deuda de la misma forma que no es posible subir los salarios y defender el empleo digno sin enfrentarse a los intereses de los ricos. No se puede estar en los dos bandos a la vez. O se está con los que son desahuciados o se está con los bancos que desahucian, o se está con los servicios públicos o se está con el pago de la deuda o se está con los trabajadores en huelga o se está con los empresarios que recortan sus salarios. No hay medias tintas. Es el balance de Grecia y de Syriza. Eso es lo que está ocurriendo en Madrid, Barcelona o Zaragoza. “Gobiernos del cambio” que no se enfrentan a los intereses de los bancos y que en cambio sí lo hacen con los trabajadores en huelga del metro de Barcelona o de los autobuses de Zaragoza, a la vez que ningunean a las víctimas del franquismo.

En lo que se refiere a la coalición PODEMOS/IU, el camino tiene visos de ser muy parecido. Pablo Iglesias y Alberto Garzón han dejado muy claro qué piensan hacer si los votos se lo permiten: gobernar de la mano del PSOE y votar la investidura de Pedro Sánchez al que incluso PODEMOS le ha propuesta ir en una misma candidatura para el Senado.


En estas elecciones la presión reformista, como única salida a la crisis, va a seguir siendo muy fuerte. Sin embargo hay que empezar a elevar un discurso diferente al del mal menor. Un discurso diferente al del “gobierno del cambio” de la mano del PSOE. Un discurso diferente que ponga sobre la mesa la necesidad de enfrentarse a los intereses de los capitalistas, de la Troika, en definitiva de todos aquellos que han seguido acumulando las riquezas haya o no crisis. Para eso hay que proponer un programa de urgencia social que defienda el aumento de los salarios al mismo nivel que el coste de la vida, la prohibición de los despidos, la nacionalización de los sectores estratégicos bajo control de los y las trabajadores y usuarios, la apertura de todas las cuentas de los empresarios, el no pago de la deuda, la expropiación de las viviendas vacías en manos de los bancos, la reforma agraria, el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos del estado español, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y la plena igualdad entre hombres y mujeres…


Para imponer un programa de estas características - que verdaderamente responda a las necesidades de la clase trabajadora y de la juventud - es imprescindible construir una correlación de fuerzas mediante la movilización y las huelgas. Las instituciones por sí solas no van a servir para eso. Sin embargo es necesario empezar a visibilizar de la manera más amplia posible otra salida que verdaderamente rompa con el régimen del 78 y sus instituciones y que se proponga construir otra sociedad en la que los y las trabajadoras, los que producimos las riquezas decidamos sobre todo: qué se produce, cómo y para qué y pongamos la sociedad a funcionar a favor de la inmensa mayoría.


Para ello, habría sido deseable en estas próximas elecciones generales una candidatura capaz de unificar al menos a la izquierda revolucionaria y anticapitalista del conjunto del Estado Español independientemente de su tradición política, con el fin de interpelar a otros sectores como la izquierda radical independentista, activistas y sindicalistas que están resistiendo a los efectos de la crisis capitalista. Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR) lo hemos intentado pero sin éxito. Lamentamos que otras fuerzas de la izquierda revolucionaria no lo hayan visto de la misma manera. Seguiremos insistiendo en eso y sobretodo en unificar nuestra intervención en la calle con el fin de reforzar las movilizaciones que a buen seguro tendrán que darse después del 26J gobierne quien gobierne.

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