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martes, 26 de enero de 2016

¿Acuerdo PODEMOS / PSOE / IU?: Los pactos no cambiarán nuestras vidas.

Comunicado IZAR.
Pablo Iglesias acaba de anunciar que está dispuesto a apoyar al PSOE y a Pedro Sánchez para conformar junto a IU y Alberto Garzón un gobierno del “cambio”. Lejos quedan ya las declaraciones del propio Pablo Iglesias durante el pasado mes de julio de 2015 en las que afirmaba: “jamás seré vicepresidente de Pedro Sánchez” o las que hacía en mayo de 2014 en el Huffington Post diciendo: está claro a qué intereses sirven gobiernos como el del PSOE o el del PP, que nos llevan al desastre” o a Efe afirmando que El PSOE ha demostrado con sus políticas que forma parte del problema, que sus diferencias respecto al PP son diferencias de matiz”. ¿Qué está pasando entonces?
PODEMOS: 2 años después de su constitución.

Hace ya dos años del nacimiento de PODEMOS. En estos dos años hemos conocido una evolución importante. Por un lado es innegable que PODEMOS ha pasado a ser un partido con audiencia de masas y con peso en la política del Estado español. Sin embargo también ha evolucionado mucho en su discurso. PODEMOS ha pasado de ser un movimiento que provenía y conectaba con las resistencias y las movilizaciones que se han venido dando desde el inicio de la crisis capitalista, a ser un partido con “responsabilidad de Estado” que privilegia el juego institucional, las elecciones y, por lo que se ve, gobernar a toda costa. De ahí que haya ido suavizando su discurso tanto en materia económica y social como en cuestiones democráticas. Hemos pasado en muy poco tiempo del no pago de la deuda a la reestructuración, de la defensa de los servicios públicos a no oponerse a la educación concertada, del No a la OTAN al fichaje del ex Jefe del Estado Mayor de Defensa de Zapatero, del derecho de autodeterminación de los pueblos a la consulta no vinculante en Catalunya e incluso ya del “PSOE, PP la misma mierda es” del 15M al proponer junto con el PSOE conformar un supuesto gobierno del “cambio”.

Esa evolución no tiene que sorprendernos. Sigue una lógica. La de no enfrentarse, en definitiva, a la propiedad privada y a los intereses de los ricos y de los capitalistas y de por lo tanto, no poder llevar a cabo un verdadero reparto de las riquezas. PODEMOS y su dirección nunca lo pretendieron. Y aunque en un principio el proceso interno parecía algo más abierto para disputar desde las bases esa orientación, está claro ya que eso se ha vuelto misión imposible. Ya no existen bases ni círculos y la política de PODEMOS está marcada exclusivamente por l@s diputad@s y su dirección que sólo pretende empujar hacia una “segunda Transición”, un “segundo gran consenso” mediante un acuerdo con los partidos del Régimen, facilitando al final que los cambios sean mínimos y que no se replanteen en ningún momento los cimientos del Régimen del 78: Unidad de España, Monarquía y Capitalismo.

PODEMOS y el gobierno del “cambio”.

El pasado viernes, Pablo Iglesias hacía un llamamiento a configurar un gobierno denominado del “cambio” junto al PSOE e IU/UP en el que Pedro Sánchez fuese presidente del Gobierno y él mismo vicepresidente con una representación proporcional a los resultados del 20-D. Esa propuesta ha conllevado la retirada provisional de Rajoy de intentar formar gobierno y ha puesto el balón en el tejado del PSOE, muy dividido en torno a esta cuestión. No sabemos que acabará pasando. La configuración de un posible gobierno de “izquierdas” se hace más factible que hace unas semanas aunque no cierra aún la puerta a unas nuevas elecciones. Pero más allá de todo esto, ¿qué conllevaría esa propuesta de llevarse a cabo realmente? ¿Es posible un cambio con un gobierno con el PSOE?

Hasta ahora la experiencia griega nos ha mostrado que no es posible cambiar nuestras vidas ni luchar contra la austeridad sin enfrentarse al capitalismo y a los intereses y privilegios de los que detienen las riquezas. La experiencia griega nos ha mostrado incluso que al no asumir eso, al final se acaba aplicando políticas de ajustes incluso más duras que los anteriores gobiernos conservadores o social liberales. ¿Por qué razón esto sería diferente aquí en el Estado Español y además de la mano del PSOE? La memoria es tan selectiva que ya no nos acordamos del papel del PSOE y del gobierno ZP en la primera etapa de la crisis económica. Acaso nos hemos olvidado de que mientras seguían sin querer pronunciar la palabra crisis, decidían recortar el sueldo de l@s funcionari@s, aprobar la reforma laboral, el pensionazo y salvar a los bancos con dinero público. Acaso se piensa que se puede responder a las aspiraciones de millones de personas en materia de vivienda, empleo, salarios, pensiones, servicios públicos, derecho a decidir de la mano del PSOE. Evidentemente no. La Comisión Europea ya ha dicho que el Estado español iba a tener que recortar de inmediato unos 10 000 millones de euros aplicando una nueva tanda de recortes. ¿De verdad pensamos qué eso va a “cambiar” con un gobierno del “cambio” del PSOE, PODEMOS e IU?

La propuesta de Pablo Iglesias apoyada también por Teresa Rodríguez que arremete contra Susana Díaz por ser “el sector más intransigente del PSOE en la negociación de investidura” genera una falsa ilusión sobre la posibilidad de cambiar nuestras vidas mediante ese pacto de gobierno. En ese sentido IU/UP está dispuesta a volver a llevar a cabo sus experiencias pasadas tanto en Andalucía como en Catalunya con el tripartit. Poco tiempo la ha durado la autocrítica. En cuanto a PODEMOS, éstos van más allá de lo que ocurriera en las municipales o en las autonómicas al apoyar la investidura de varios gobiernos del PSOE a cambio de recibir el suyo en ciudades como Barcelona, Madrid o Cádiz. Esta vez, hablan directamente de gobierno conjunto.

Es cada vez más urgente: retomar la movilización de nuestro bando social y construir un frente político anticapitalista y de clase que no vaya a remolque del reformismo.

Para cambiar nuestras vidas no hay atajos. En estos momentos parece algo complicado de defender. Está muy metido en el imaginario colectivo que sólo se pueden cambiar nuestras vidas desde las instituciones. Sin embargo, hay que insistir en que esto es un callejón sin salida. La única forma de acabar con el bipartidismo y con sus políticas es mediante la movilización de la clase trabajadora y de la juventud. De elecciones en elecciones no se acabará con el bipartidismo y menos aún aliándose con él. Eso solamente puede contribuir a que se vayan regenerando.

Las instituciones y los procesos electorales deben ayudar y reforzar la autoorganización y la movilización de aquell@s que sufrimos las consecuencias de la crisis capitalista pero nunca sustituirlas. No hay que generar falsas ilusiones sobre el hecho de que se puede luchar contra la austeridad sin enfrentarse a la lógica del capitalismo. No es posible. No se puede acabar con el paro, con la precariedad, con los recortes, con la deuda, con los desahucios sin acabar con un sistema que basa los privilegios y las riquezas de unos pocos en el paro, la precariedad, los recortes y la deuda de las clases populares. El ejemplo griego así lo demuestra. PODEMOS, como ya lo explicitaran en su día Iglesias y Errejón, siguen los mismos pasos con una pequeña diferencia: aquí están dispuestos a hacerlo de la mano del social liberalismo.

Para cambiar nuestras vidas no hay atajos. Hay que retomar la movilización sostenida y exigir en la calle que nuestras demandas se hagan realidad. Sólo la presión de la clase trabajadora y de la juventud mediante la movilización en los centros de trabajo, de estudio y en los barrios puede dar una respuestas favorable a nuestras demandas tanto en el terreno social como democrático. Hay que empezar a asumirlo y no ir siempre a remolque del “nuevo” reformismo aunque la presión sea fuerte. Hay que proponer una salida a la crisis desde la ruptura con el sistema capitalista. La mejor forma de dar pasos hacía ese camino es de construir la movilización y las resistencias. En ese sentido pensamos que la construcción de la iniciativa “No hay tiempo que perder”, que celebrará el próximo 2 de abril en Madrid su segundo encuentro, puede contribuir a ello mediante la conformación de un frente anticapitalista unitario y de clase.


25/01/15

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