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miércoles, 13 de enero de 2016

Las Sufragistas. Sylvia Pankhurst, mujer revolucionaria

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Con el estreno de la película Sufragistas se pone de actualidad la historia de la lucha por el voto femenino. A continuación Lola Segura (militante de Acción Anticapitalista) nos habla de Sylvia Pankhurst, activista por el voto femenino que tras hacer un análisis de la situación, va más allá para acabar como una importante socialista revolucionaria y ser clave en el movimiento contra la I Guerra Mundial.

Sylvia Pankhurst nace en Manchester en 1882. Junto a su madre Emmeline y su hermana Christabel, fundan en 1903 el Women´s Social and Political Union (WSPU), que llega a ser un emblema del movimiento feminista en su lucha por el derecho al voto para las mujeres. Se les llamaba las Sufragistas.

La Sufragista

El rechazo continuado de los gobiernos a reconocer el derecho al voto de las mujeres hizo que muchas se fueran sumando a esta lucha, tanto mujeres de las clases media y alta, como vastos sectores de mujeres obreras que unían esta reivindicación a sus reclamaciones por sus derechos en el lugar de trabajo; así ocurrió, por ejemplo, con las obreras de una planta de algodón que exigían este derecho como parte del movimiento para acabar con la discriminación y la explotación.

La represión contra las sufragistas se endurecía a medida que el movimiento se fortalecía. La policía las expulsaba de los actos oficiales, las multaban, las perseguían y las arrestaban. Ellas seguían con sus movilizaciones exigiendo el derecho al voto. Algunas de sus acciones más conocidas fueron la movilización en Londres de 400.000 mujeres sufragistas, que terminó con iglesias y comercios incendiados, y las protestas en las famosas carreras de caballos de Derby. Cientos de ellas fueron encarceladas e hicieron huelga de hambre reclamando el derecho a ser tratadas como prisioneras políticas. Sylvia Pankhurst fue detenida nueve veces en estos años.

Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, las líderes del movimiento sufragista Emmeline y Christabel Pankhurst plantean que hay que suspender los reclamos sectoriales de las mujeres para apoyar al gobierno embarcado en la guerra mundial. Suspenden la campaña sufragista, abrazan el nacionalismo y realizan acciones como colgar un “plumero blanco” a aquellos hombres que no van al frente a combatir en la guerra, para que se avergüencen.

La vida de las mujeres trabajadoras cambió drásticamente durante la guerra. Millones de mujeres fueron a trabajar a fábricas de munición y cientos de ellas se unieron por primera vez a sindicatos. A estas mujeres la guerra les trajo una cierta independencia económica pero también un trabajo agotador al que tenían que dedicar muchas horas y que, a menudo, resultaba peligroso. Y para las mujeres con hijos pequeños cuyos maridos estaban en el frente la guerra suponía precios altos, pobreza e inseguridad.

Se están haciendo patentes claras diferencias de planteamientos entre Sylvia y el movimiento sufragista. En septiembre de 1914, apenas un mes después del comienzo de la guerra, Sylvia escribió “Cuando leí en la prensa que Mrs Pankhurst (su madre Emmeline) y Christabel (su hermana) estaban haciendo campaña para alistarse en el ejército, lloré. El gran movimiento para que la mitad femenina de la humanidad entrara en la dirección de los pueblos se había trasformado en apoyo a la Guerra.” Sylvia entonces escribió a su madre como protesta por lo que estaban haciendo y recibió esta contestación: “(…) Me siento avergonzada al conocer tu posición.”

En 1918, finalmente, se consiguió el derecho al voto para la mujer, pero de forma restrictiva y solo a algunas mujeres mayores de treinta años. Sylvia denuncia esto y también como quedaba limitado, además, a las mujeres de clase alta. No fue hasta 1928 cuando las mujeres británicas pudieron votar con los mismos derechos que los hombres.

Las diferencias entre Sylvia y el movimiento sufragista van aumentando, no solo porque se opone a la guerra, sino porque sigue apoyando las huelgas y la lucha de las mujeres y de la clase trabajadora y llega finalmente a su renuncia a continuar en este movimiento.

La Socialista

Sylvia Pankhurst continúa creciendo en la experiencia de las luchas, va profundizando en su análisis de la realidad, y se percata de que la cuestión social es la clave para entender la lucha por la liberación de las mujeres. Experiencias como la ola de movimientos de trabajadores y trabajadoras antes de la Primera Guerra Mundial (Great Unrest) y, posteriormente, la propia guerra, hacen que Sylvia, viniendo de un entorno feminista-sufragista, dé un paso adelante y acabe transformándose de una sufragista radical a una socialista revolucionaria; de hecho una bolchevique, como comprobaremos al seguir con el relato de su vida. Alguna vez dijo: “Quisiera despertar a esas mujeres sumergidas en las masas para que sean, no sólo personas más afortunadas, sino combatientes por cuenta propia...”

Ampliando sus acciones a distintos frentes, empieza a colaborar con el partido laborista y, entre otras cosas, se implica de forma muy activa en favor de la independencia de Irlanda.

Funda un periódico en el que se publican trabajos de Marx y Lenin, así como artículos sobre imperialismo y sobre las causas de la guerra. En 1916 el periódico condena las ejecuciones de James Connolly y otros líderes de la revolución irlandesa. Publicó artículos contra la guerra, contra la represión y la conscripción, así como artículos apoyando huelgas. Tras las ediciones de octubre y noviembre de 1917, y después de un escrito de Sylvia en el que animaba a los soldados a no combatir, fue suprimido y prohibido.

Sylvia sufre un duro golpe pues, tras una etapa muy dura, su compañero Keir Hardie, líder del partido laborista, que se opuso a la Guerra cuando en mayo de 1915 su partido se unió al gobierno de coalición que la apoyaba, es acusado de cobarde y traidor, acaba muy desmoralizado, cae en depresión y muere en 1915.

Sylvia apoyó la Revolución Rusa de 1917. Vio cómo uno de los primeros actos de la revolución fue legislar para la liberación de la mujer; así, se aprobaron el derecho al aborto y al divorcio, se crearon guarderías públicas y cocinas y lavanderías comunitarias, entre otras cosas. Ella visitó la Unión Soviética y a su regreso a Inglaterra pagó con cinco meses de cárcel la simpatía “pro-comunista” que expresaban sus artículos.

Funda el Partido Comunista inglés, pero pronto abandona la militancia horrorizada por la represión estalinista contra la oposición. Durante el turbulento periodo de revoluciones y huelgas masivas después de la guerra, la Federación Socialista Obrera, el partido de Pankhurst, fue la primera organización británica que se afilió a la Tercera Internacional (Comunista). Sylvia fue la corresponsal para la III Internacional.

En 1918 funda el Buró de Información al pueblo ruso (People’s Russian Information Bureau) y fue co-impulsora de la campaña “Fuera vuestras manos de Rusia” (Hands off Russia Campaign), que trabajaba en contra del apoyo que los británicos daban al ejercito contrarrevolucionario.

Sylvia Pankhurst, tras su experiencia en las luchas y vivir la primera Gran Guerra, profundiza en su conciencia y llega a la comprensión de cómo los diferentes niveles de opresión se conectan: el imperialismo, el racismo, la opresión de la mujer, la explotación de la clase trabajadora… Esto la lleva a apoyar la Revolución Española, así como a colaborar con los trabajadores y trabajadoras judíos perseguidos por el régimen nazi en Alemania. La comprensión de la raíz de la opresión de la mujer le hizo ver que la consecución del derecho al voto es una victoria en el capitalismo, pero la liberación de la mujer no se conseguirá en este sistema.

Fue una de las primeras en comprender el daño producido por el fascismo alemán e italiano. Fue anticolonialista y especialmente implicada en la lucha de Etiopia (Abyssinia) contra Mussolini. Hasta su muerte en 1960 en Etiopia, fue una luchadora contra la injusticia y el imperialismo.

Sylvia Pankhurst es conocida en algunos ámbitos únicamente como sufragista, pero debe ser celebrada como una persona clave en las campañas contra la Primera Guerra Mundial y como un miembro importante de la tradición de los socialistas revolucionarios.
                                                                        Lola Segura, militante de Acción Anticapitalista

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