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martes, 15 de marzo de 2016

NO AL ACUERDO UE-TURQUÍA. SOLIDARIDAD CON LOS REFUGIADOS DE LA GUERRA Y EL CAPITAL

Comunicado de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR

Al mismo tiempo que miles de refugiad@s permanecen enjaulados a lo largo de la “ruta de los Balcanes”, la declaración conjunta de la cumbre de la UE con Ahmet Davutoglu el pasado 7 de marzo mostró de la forma más descarada que los líderes de la “Europa civilizada” intentan levantar más muros, cerrar más herméticamente los pasos y cobrar un impuesto de sangre por la búsqueda de un refugio seguro a los refugiad@s e inmigrantes.

La miseria a la que llegaron en la cumbre como un estadio intermedio del acuerdo, que se completará el 17 de marzo, agrava cualitativamente el modo en el que afrontar la mayor oleada de refugiad@s desde la posguerra, a expensas incluso de su propia y falsa “legalidad internacional”, consolidando decididamente la Europa-fortaleza. Se legaliza el cierre de la ruta a través de los Balcanes occidentales y el suplicio del goteo migratorio con el “final del acercamiento al país de origen sin formalidades”, o lo que es lo mismo, la “devolución en caliente”, mientras se prevé la “toma de todas las medidas necesarias contra cualquier apertura de una nueva ruta de tránsito”.

No existe ningún compromiso por un plan de reubicación en los países de la UE, ni plan de contribución económica humanitaria dentro de nuestras fronteras. Frente a esto se endurecen los criterios y se agravan las distinciones arbitrarias entre los refugiad@s, entre "quienes no requieren protección internacional" y "migrantes irregulares", incluso entre los sirios, de acuerdo a su región de procedencia. Ya en sí resulta un horrible sarcasmo llamarlos refugiad@s, participio de “refugiar”. ¿Refugiad@s dónde?

A partir de ahora se prevé el retorno inmediato a Turquía, con la contribución económica acordada de la UE, de todos los que lleguen a las islas griegas y se consideren “irregulares” o no “necesitados de protección internacional”. En concreto, “por cada sirio que sea aceptado de nuevo en Turquía de las islas griegas, otro sirio será reubicado de Turquía a los estados miembro de la UE, en el marco de los compromisos existentes”. Estos compromisos, que no se respetan, hablan de 160.000 refugiados, cuando en 2015 más de 1,2 millones solicitaron asilo en países de la UE.
Lo que se firmó la semana pasada en Bruselas, digámoslo, es una deportación en masa, lo cual viola flagrantemente la Convención de Ginebra y el protocolo 167 de Naciones Unidas. Los refugiados serán deportados a un “país seguro”, Turquía, que casualmente no ha suscrito del todo la Convención de Ginebra. Evidentemente no se habla de repatriarlos, porque significaría devolverlos a una muerte segura.

El casi inexistente derecho humanitario ha sido derrotado por los gobiernos xenófobos del centro y este de la UE que levantaron alambradas y cerraron la ruta de los Balcanes, pero también con la complicidad de los grandes, sobrepasados por la situación, también del gobierno de Rajoy, cuya cifra de acogida de refugiados es vergonzosa. El ministro de Exteriores ha tenido que rebajar el tono y ahora subraya que la posición se centrará en rechazar los retornos colectivos y en individualizar los procedimientos de asilo en la UE. Hace una lectura muy particular señalando la excepcionalidad del acuerdo y no cuestiona el grueso de la declaración del 7 de marzo que permitirá devolver a Turquía a todos los refugiados que lleguen a Grecia

Estamos ante el espantoso rostro asesino de la Unión Europea, estructura de y para el capital y la guerra, de la que nunca nos sentimos parte, en todo su esplendor. La UE, en su doble papel de agresora y carcelera, con sus intervenciones imperialistas, planta la guerra, el colapso económico, la destrucción ecológica y el exilio. Esta Europa de la civilización y las libertades, irreformable por su naturaleza, apesta a fascismo y ahora necesita un baño de sangre.

Sin embargo su proyecto no es fácil, porque las paredes que quiere levantar no pueden detener el tsunami de oprimidos. La xenofobia, la islamofobia y el racismo crecientes que alimentan sus policías y ejército desplegados no pueden extinguir la solidaridad que expresan los pueblos trabajadores, que están luchando al mismo tiempo contra la austeridad, el autoritarismo y la miseria provocada por el capital. Entienden que la raíz del sufrimiento es compartido, que el sistema capitalista es un caníbal y que la lucha debe ser común para liberarnos.

La batalla por la apertura de las fronteras, por la demolición de la valla y de esta Europa-fortaleza no es sólo una batalla de apoyo a los refugiad@s, víctimas del imperialismo y desgarrados por sus guerra en el mundo, sino una lucha contra nuestro enemigo de clase, las clases dominantes de Europa. En esta lucha no hay plan B posible, todos deberíamos saberlo.

Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR rechazamos tajantemente y condenamos este acuerdo de la vergüenza que no admite paliativos ni paños calientes y exigimos a todas las fuerzas políticas, en especial a la izquierda parlamentaria, a no aceptar la más mínima negociación. Esto supondría una burla para miles de personas, que ya han visto demasiado cómo negocian con sus vidas.



Llamamos a las y los trabajador@s, las clases populares y la juventud a levantarse en una movilización de carácter internacionalista, de clase y solidario contra ésta y todas la medidas de ataque a todos los pueblos que sufren la guerra, explotación y miseria del capital que la UE con su brazo armado siembra desde hace décadas y se ven obligadas a huir de sus hogares. No los vamos a dejar sol@s.

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