Síguenos en tu correo electrónico

viernes, 31 de julio de 2015

OKDE-SPARTAKOS: RESPUESTA DE CLASE CONTRA EL MEMORANDUM DE IZQUIERDA

Se necesitaron apenas 24 horas para que el gobierno de SYRIZA-ANEL convirtiera el abrumador NO de clase en el acuerdo con la UE y el FMI en un SÍ sin condiciones. En realidad, hicieron falta apenas unas pocas horas, ya que la decisión de SYRIZA de firmar a cualquier precio un acuerdo, en colaboración con los partidos de los memorándum y el capital ya estuvo clarísima en el “consejo de los caudillos políticos” a la mañana siguiente tras el referéndum.

Nueva Democracia, PASOK y El Río se encontraron en una dolorosa situación política el Domingo 5 de Julio. La derrota que recibieron podría ser estratégica y conducirlos por largo tiempo al margen de todo. Sin embargo el Lunes la propia SYRIZA les dio, de manera consciente, el beso de la vida. Los resucitó para mantener juntos el engaño de la “unidad nacional” y del “consenso nacional” que, como siempre, no significa más que la subordinación de las necesidades de los trabajadores a los intereses de los patrones.
La presión de la UE, los chantajes de la burguesía, la guerra declarada de los viejos partidos burgueses del memorándum y el terrorismo de los medios de comunicación del capital eran hechos constatables que existían mucho antes del referéndum. Pero la decisión de reconciliarse y colaborar con este lado, y con el lado de la clase obrera que dio masivamente la batalla por el NO, pertenece exclusivamente a SYRIZA. Junto con este lado votó la propuesta griega en el parlamento el Viernes 10 de Julio y con el apoyo de este lado cerró el acuerdo en el Eurogrupo.

Junto con éstos SYRIZA votó el primer paquete de medidas el Miércoles 15 de Julio, mientras la policía fuera cargaba contra la manifestación y arrastraba a militantes y activistas a los GADA (brigadas policiales) y a los tribunales (entre ellos, 2 compañeros de OKDE-Spartakos). Aquí no cabe medias verdades: el gobierno de SYRIZA con Alexis Tsipras a la cabeza propuso, negoció y firmó el tercer memorándum, con medidas más duras que nunca.

Ya es conocido todo lo que incluye el nuevo memorándum: reducción de pensiones, cancelación del EKAS (ingreso mínimo de jubilación), edad de jubilación  a los 67, reducción de salarios en el sector público, fuerte subida del IVA para productos de consumo básico, reducción de la subvención para la calefacción, conclusión de las privatizaciones pendientes y otras nuevas (puertos del Pireo y Tesalónica, aeropuertos regionales, trenes de TRIAINOSE (red ferroviaria estatal), red eléctrica).

Más allá de una reducción de los superávits primarios previstos, lo que sucedería de un modo u otro, ya que las previsiones anteriores son superadas por el mismo desarrollo de la economía, lo único que parece que ganó el gobierno griego en la negociación fue una menor reducción de los gastos militares – un punto en el que su posición era más reaccionaria que las exigencias de UE.

Incluso a nivel simbólico, el gobierno no tiene para presentar ninguna victoria: el FMI sigue a la espera de contar con nuevo programa, la troika vuelve a Grecia, la prevista “reestructuración de la deuda, aunque con tasas de interés cero, en situación de recesión económica y deflación, no es reestructuración, sino simplemente y sólo una extensión en el pago. Cualquier intento de buscar alguna victoria dentro de este memorándum es ridículo.

De la misma forma ridículo es cualquier intento de buscar excusas. Los defensores del acuerdo dicen que el pueblo no estaba preparado para la ruptura. La realidad es por completo la contraria. La clase obrera  desafió el terrorismo mediático y, siendo consciente de todos los peligros, eligió el NO y la confrontación directa con los acreedores. No es verdad que la fuerza y el impulso del movimiento no fueron suficientes. Al contrario, fue el gobierno el que puso freno a su fuerza e impulso.

El gobierno, con SYRIZA a la cabeza, asumió votar y aplicar un nuevo ataque en contra de los trabajadores y desempleados. Se comprometió con el proyecto de estabilización y recuperación del capitalismo griego, un proyecto para los intereses de los banqueros, de los armadores e industriales, tanto nativos como europeos. Con esta decisión suya, el gobierno pasa por completo al otro lado de la barricada, y encontrará al movimiento enfrente, como también lo encontraron los anteriores gobiernos que se entregaron a los memorándums.

Por esta razón el gobierno SYRIZA-ANEL ya está en el aire. Sangrando y alejado de su propia base, en la práctica ya gobierna en coalición con los viejos partidos burgueses del memorándum, independientemente de la típica forma de gobierno reformista. Es ya un gobierno con una fecha de caducidad en un breve espacio de tiempo.

La trayectoria que siguió SYRIZA no es casualidad, ni constituye tampoco una sorpresa. Es el fatídico resultado de una consolidada estrategia de colaboración de clase, que funciona siempre en beneficio del poder, de los capitalistas. Es el resultado de la lógica de la “unidad de la patria” y del “bien del país”, de un país dividido en sectores de clase irreconciliables.

Ha sido completamente esperado a lo que llevaría el respeto absoluto a la UE, a las instituciones del estado y a la propiedad capitalista. Igual altamente previsible el hecho de que no puede haber gestión progresista de un capitalismo en fase de crisis caníbal, y que finalmente cualquier proyecto de gestión no puede más que ser no sólo burgués, sino además comprometido con el memorándum, es decir, un proyecto de redistribución de la plusvalía generada en beneficio del capital a través del estado.

SYRIZA no podía concebir otra salida. Ni es capaz su ala izquierda de proyectar una alternativa. La Plataforma de Izquierdas no estuvo a la altura de las circunstancias, dividida, sin plan B ni principios. En la votación del Viernes, excepto 2 diputados del sector trotskista que votaron en contra, los restantes disidentes se abstuvieron, se ausentaron o votaron SÍ, demostrando otros desacuerdos. En la votación del Jueves, los 32 NO (más las 6 abstenciones), fueron acompañados de juramentos de lealtad a la unidad de SYRIZA y  a la estabilidad del gobierno, lo que ciertamente nadie se cree.
Dan así a la dirección de Tsipras los márgenes para romper y manejar una oposición interna pusilánime. No hay duda de que SYRIZA tendrá también otras brechas en su base electoral, en sus miembros y entre los mismos diputados. Pero es la hora de que todos y cada uno acepte su responsabilidad. Cada SÍ significa pasarse al bando rival y contra la clase trabajadora. El ausentarse y la abstención es complicidad. La lealtad al gobierno del 3º memorándum es la sumisión a las políticas del memorándum y la “crítica” a su apoyo es el apoyo acrítico a la asteridad.

¿Hay otro camino? Por supuesto que lo hay: la vía de la ruptura con el sistema, con el capitalismo. Esto significaría un inmediato enfrentamiento con los acreedores, la suspensión del pago de la deuda y cancelación unilateral, la ruptura y desvinculación de la eurozona y la UE en el marco de una política anticapitalista e internacionalista. Significaría la nacionalización de los bancos y la apertura de sus cuentas para controlar los movimientos de capital.

Significaría también meter la mano en la propiedad privada y en los medios de producción y que se nacionalizaran las grandes empresas, sin indemnización. También significaría el control obrero en los bancos, las empresas, el comercio exterior y las decisiones del estado. Significaría la autoorganización en los centros de trabajo, en las escuelas, en los barrios. Todas estas tareas son hoy más entendibles y factibles que nunca.

La lucha por el NO, a pesar de la humillación sufrida al día siguiente por SYRIZA, ha dejado una herencia muy importante.

Los partidos burgueses tradicionales no podrán recuperarse fácilmente de la bofetada, por mucho espacio que les proporcione el gobierno. La brecha en la estabilidad del sistema de explotación y opresión no está cerrada, porque objetivamente no hay terreno para su estabilización. Cualquier anuncio de salida de la crisis termina en pocos meses en una crisis todavía más profunda.

La clase obrera y los sectores oprimidos de la sociedad comprobaron cuál es su fuerza a través del combate por el NO. La perturbación de la normalidad capitalista durante este periodo, con los bancos cerrados, demostró que podemos vivir de otra manera y que los ricos tienen mucho más que perder que los pobres cuando todo se pone del revés. El miedo cada vez va a ser menor.

La experiencia internacionalista de la solidaridad en todo el mundo ha sido una lección impactante. En cuestión de días, los trabajadores y la juventud se movilizaron a favor del NO de clase en decenas de países. Es evidente que allí se encuentran nuestras alianzas en la lucha y al día siguiente, si el asedio imperialista y capitalista estalla, y no en cualquier alianza con otros bloques imperialistas, como EEUU y Rusia.

Hoy tenemos que dar claramente la señal de continuidad de la lucha. Tenemos que dar claramente el mensaje de que podemos vencer y derribar todas las medidas, aunque las primeras se votaron en procedimiento de urgencia. Con huelgas, manifestaciones y ocupaciones podemos evitar los recortes y privatizaciones. No podemos dejar que Nueva Democracia, el PASOK y El Río vuelvan a levantar la cabeza. Podemos aplastar definitivamente a Amanecer Dorado y no permitir que se aproveche del movimiento del NO de los sectores populares.

La izquierda anticapitalista alrededor de ANTARSYA, a pesar de sus deficiencias, protagonista del NO, tiene un papel esencial que jugar contra el nuevo memorándum. Tendrá que nadar en una corriente combativa amplia y trabajar por la creación de un frente unitario de lucha que cuente con todas las organizaciones revolucionarias, desde la izquierda anticapitalista hasta los anarcosindicalistas y algunos sectores del espacio anarquista. Tendrá que enfrentarse a la burocracia sindical, que llegó a altas cotas de deshonra pidiendo el SÍ.

Pero al mismo tiempo también ANTARSYA tendrá que proyectar su propia propuesta política, la de la ruptura revolucionaria con el capitalismo. Esto significa que necesita mantener su independencia organizativa y política y trabajar en la elaboración de un proyecto revolucionario actual y comprensible.

El tajante NO y la oposición a la UE y al euro es la base completamente necesaria para un frente de movimiento y lucha, sin embargo no es base suficiente para una alianza. Cualquier reflexión sobre la autodisolución de ANTARSYA en cuerpo más amplio, con un programa mínimos anti-UE y memorándum, justo en el momento en que atrae a los sectores más combativos del NO, sería completamente desastrosa.

Las experiencias internacionales de partidos que pusieron sobre la base simplemente y sólo la oposición a la austeridad y al neoliberalismo, incluso de la UE, son amargas y didácticas: sin un programa anticapitalista de conjunto, los partidos antineoliberales fueron conducidos rápidamente a la capitulación y gestión. Muchos de los diputados de SYRIZA, además, empezaron en posiciones antineoliberales, incluso anti-UE, para acabar unos meses más tarde votando SÍ o abstención al memorándum.

Los sectores más conscientes del movimiento esperan de ANTARSYA un plan de acción, un proyecto que no se limite a una descripción abstracta del día siguiente, sino que indique cómo podemos ganar y con qué perspectiva. Que no hable en nombre del “país” en general y de forma vaga, porque cada paso en la retórica de la patria y de la unidad nacional es un paso hacia la capitulación, sino en nombre de los trabajadores, de los desempleados y oprimidos, en su lucha irreconciliable con el resto del “país”, la burguesía y sus aliados. Un programa no técnico sino de clase.

Sólo de esta forma revertiremos los memorándums y crearemos las condiciones para derribar al gobierno desde la izquierda. Es necesaria ya una amplia coordinación del movimiento y estructuras de coordinación en todas partes. Sólo así será posible una izquierda anticapitalista y revolucionaria independiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario