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domingo, 2 de agosto de 2015

PUÑALADAS TRAPERAS Y CONCORDIA INTER-RELIGIOSA. EL DESFILE LGTB DE JERUSALEN

Imagen del atacante
Por Eduardo Nabal

A veces uno tiene la sensación de estar escribiendo lo mismo sobre lo mismo en una página virtual fabricada con agua. Esto viene al caso de los heridos graves ayer en el desfile LGTB de Jerusalén. Apuñalados por esos que viven de enseñar o inculcar el Antiguo Testamento en su versión más cercana al cine de miedo. Esos hombres "respetables" de kepa, barba y rizos. Esos que como los nuestros hace mucho que perdieron el sentido del ridículo, aunque no tanto su poder. Allí forman una extraña alianza con el ejercito, las empresas y los mercenarios para implantar la idea de que es su tierra prometida, algo que ellos nunca han hecho con el pueblo árabe, cumplir sus promesas de paz o estabilidad, no tenían porque hacerlo.

No esperes que casi ningún partido de izquierdas, salvo nobles excepciones afortunadamente cada vez más numerosas, ni por supuesto de derechas (siempre se aggiornan a la Iglesia por conveniencia) se haga eco de este evento más de lo justito. Esta no es una causa mesiánica, al menos no en el mismo grado que Venezuela o Cuba, que hoy- al menos este última- está escribiendo por fin su memoria, y dista de ser ni fatídica ni halagüeña. No lo han hecho tampoco con la Rusia olímpica, que hoy es lo menos parecido a un país comunista que podemos encontrar en el continente, lo mas parecido a un totalitarismo religioso, pero eso a nuestros gobernantes no les escandaliza salvo si tienen petróleo.

Si tienen poder militar o sociopolítico- como hemos visto en el caso de Merkel, Rajoy y Botella- pueden hasta querer hacerse sus amigos y aliados, pasando olímpicamente de asesinatos políticos, acoso del colectivo LGTB o criminalización de la protesta escrita, hablada o cantada (Pussy Riots, derechos de las mujeres) Hay algo que parece evidente: ni a los unos ni a los otros, religiones que se contraponen les gusta que la gente LGTB se manifieste, porque entonces es que algo no anda bien en su mundo hecho a imagen y semejanza de Dioses varios y con emisarios o profetas cada vez menos fiables. Como he oído muchas veces en nuestro amado Burgos "no hagas banderitas" de eso tan privado , el precio son las puñaladas, por la espalda o a la cara. Si eres lesbiana vete a decirlo a Madrid. El precio no solo de pensar diferente sino de amar o desear a tu manera, de querer socializarte sin cortapisas. ¿Privatizan tu vida o más bien la expropian? La ciudad de todas las religiones monoteístas coincide en un elemento: gays, lesbianas y transexuales son una parte molesta de su triste imaginario. Cuando uno ve a judíos ortodoxos o musulmanes extremistas ve lo mismo: el color gris de la pobreza mental, de la alienación y la tolerancia represiva que puede convertirse en violencia. Algunos palestinos se van a Israel huyendo de amenazas de su familia o clan, pero en Israel no se les quiere demasiado, son parte del enemigo, potenciales terroristas.

Tampoco sus jóvenes son tan abiertos como nos intentan vender en Eurovisión o en algunas películas que copian mas esquemas narrativos estadunidense que los propios de su cine o el cine árabe, una industria frágil. Aquí la Iglesia Católica, el Opus Dei, Rouco Varela (honoris causa por la UBU) o Ana Botella pueden desaprobar las manifestaciones del Orgullo pero no me veo a los sacerdotes con el puñal en la mano en medio de la Gran Vía o Chueca. Si eso llega a ocurrir, y ha ocurrido, suelen ser otros los que hagan el trabajo sucio por ellos. Pero en Jerusalén poco pueden hacer las autoridades no solo contra soldados que acosan a todo lo que suene a árabe (una Jerusalén dividida pero que Israel proclamó suya hace décadas) sino también contra los sacerdotes que enseñan la Tora y luego la aplican al mas puro estilo bíblico, como Abraham a su hijo, pero sin ángel pacífico que detenga la manaza ejecutora. En fin, por si el panorama internacional estuviera poco maleado ahora los ortodoxos abandonan sus pupitres o cátedras para, al más puro estilo macarra, apuñalar a los que se manifiestan, no sin temores, en Jerusalén. Esto no nos debe engañar, existe cierto consenso perverso en que unas vidas son mas importantes que otras, de eso saben mucho los palestinos/as, incluso en sus propias comunidades. De pronto los propios israelíes muestran que su máscara de modernidad occidental (pasada por uniformes y ocupaciones continuadas) o que sus caras discotecas o bares "de ambiente" en Tel Aviv no garantizan ni siquiera el derecho a la vida de un colectivo muy amplio, a ambos lados del muro o los muros.

Piden discreción, igual que en una ciudad castellana, igual que en una aldea de Marruecos o Laramie. Pero quien cede a un tipo de discreción ya ha cedido a todas, ha abierto las puertas a la tolerancia o, peor aún, a la condescendencia . Es decir, si negocias con tus derechos negociarán con los tuyos. No es más que un episodio más en una tierra donde se derrama sangre todos los días. Pero significativo de que como decía Pasolini (que filmo una Orestiada en Palestina) "Tod@s estamos en peligro". Cuando la burgalesa Concepción Dan Causa autoriza manifestaciones neonazis cerca de Chueca, desalojan centros ocupados por mujeres, cuando el grupo mexicano Molotov canta "matarile al maricón", cuando Maduro o Capriles llaman "mariquita" a su adversario, cuando el psicólogo o el sacerdote dice una cosa distinta a cada paciente o feligrés no esperen que creamos en la bondad del heterosexismo, un régimen político todavía poco visible pero que usa, que siempre ha usado el terror como arma, logrando concordia interreligiosa y todavía significativos silencios en diferentes espectros ideológicos.

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