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domingo, 11 de agosto de 2013

Izquierda Unida y el “gobierno de izquierdas”,una promesa de nuevas frustraciones.

Debates sobre un frente político en la izquierda y los movimientos sociales

Por Diego Lotito
, Josefina Martínez
www.clasecontraclase.org

La larga agonía del Régimen político y el bipartidismo español, con la estrepitosa caída de intención de voto de los dos principales partidos capitalistas, viene ampliando nuevos espacios políticos tanto a derecha como a izquierda. Las expectativas de crecimiento de UPyD, por un lado, e IU por el otro, son una muestra de este fenómeno. Más a pesar de la acelerada decadencia de todas las instituciones del podrido Régimen del ’78, es un hecho que tras dos largos años de lucha, no se ha logrado aún coordinar los distintos procesos de lucha obrera y popular y parar los ataques del gobierno. Una debilidad que lejos de explicarse por falta de voluntad de lucha en las calles, las empresas, los centros de estudios, responde a la funesta política divisionista y pasivizadora desplegada por la burocracia sindical de CCOO y UGT, que sigue prestando una inestimable colaboración al Régimen para evitar un enfrentamiento político abierto con el gobierno y los capitalistas.


En este marco, en un clima que mezcla una permanente y renovada indignación popular como también, hay que decirlo, ciertos síntomas de frustración, la perspectiva de dar un salto “a lo político” –aún entendido fundamentalmente como la configuración de una alternativa electoral-, comienza a ganar simpatías en amplios sectores. Así, entre los movimientos sociales y la izquierda, desde IU a la extrema izquierda anticapitalista, ha tomado impulso el debate sobre la necesidad de construir una “alternativa política” para terminar con el gobierno del PP y dar salida a la crisis que sufre la mayoría popular. Al calor de este debate que atraviesa a diferentes sectores de la izquierda y los movimientos sociales surgen muchas preguntas: ¿Cuáles son las demandas fundamentales o el programa que debe levantar una alternativa política? ¿Cómo combinar la continuidad de la lucha en las calles con la participación electoral?... y particularmente: ¿Hay que seguir el ejemplo de Syriza en Grecia, construyendo una gran coalición encabezada por Izquierda Unida y ampliada a otras organizaciones o no? A dilucidar las respuestas a estos interrogantes dedicamos este artículo.

Izquierda Unida: la alternativa de una “Europa social”… con los capitalistas

Durante la última semana de mayo Izquierda Unida compartió diversos actos públicos con J.L. Melenchon del Front de Gauche francés, el secretario general del Partido Comunista Francés, y Alexis Tsipras de la coalición griega Syriza. Estas reuniones fueron parte de la campaña política mediante la cual IU intenta consolidar su perfil “por una Europa social y democrática”, que se sintetice en la confluencia de la izquierda para las elecciones del Parlamento europeo que se realizarán en mayo del 2014.

Pero más allá de los discursos encendidos contra la Troika, tanto el Front de Gauche, como Syriza e IU, sostienen un programa moderado cuya ambición no es otra que “reformar” la UE en los marcos del capitalismo, impulsando “políticas de crecimiento” y “democratización” de sus instituciones. IU y sus nuevos socios son parte de una izquierda europeísta, respetuosa del Euro y la Europa del capital. Por ello la medida central que proponen para “superar la crisis del neoliberalismo”, es una quita parcial de la deuda de los países más afectados, o en su defecto dejar de pagar los intereses, pero respetando la “deuda legítima” y los compromisos con los grandes bancos y organismos financieros. Syriza hace tiempo que dejó de plantear el “No pago”, y lo reemplazó por las fórmulas de “renegociación” o “quita parcial”. Durante su visita al Estado español, Tsipras puso como gran ejemplo la Conferencia de Londres de 1953 donde se condonó gran parte de la deuda de Alemania… es decir, un acuerdo negociado entre los principales imperialismos que benefició a los capitalistas alemanes y norteamericanos. Todo un “mensaje”, por si alguien dudara de que su propuesta de “renegociación” implica respetar a rajatabla la legalidad capitalista. Pues bien, idéntica política intenta IU con su propuesta de “auditoria de la deuda”.

La ilusión de “refundar” una idílica Europa social es completamente reaccionaria. Más aún en medio de la profunda crisis que vivimos, donde los grandes monopolios y los bancos se “salvan” descargando la crisis sobre los trabajadores y la mayoría de la población. Pero además de reaccionaria, el programa reformista de “salvar al euro”, es decir, en primer lugar a los bancos alemanes y a toda la Europa capitalista, y al mismo tiempo a los trabajadores españoles, griegos, italianos, etc., es completamente utópico frente a la dureza del imperialismo alemán, la Troika y los distintos gobiernos nacionales como el de Mariano Rajoy aquí en el EE. Hay que decir claramente que la única salida realista es ser consecuentes con el lema: “se salvan ellos o nosotros: los trabajadores y los pueblos oprimidos.” Y para que nos salvemos nosotros, es imprescindible luchar por un programa de salida a la crisis que no dude en cuestionar las ganancias y la propiedad capitalista, en función de rescatar a los trabajadores y el pueblo pobre de la degradación y la precariedad, en la perspectiva de imponer un gobierno obrero y popular basado en organismos de democracia obrera, que sea un primer paso en la lucha por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

Un adelanto del futuro: el “gobierno de izquierdas” de Andalucía

IU viene planteando que son una alternativa posible al neoliberalismo y a la crisis del régimen, y se propone capitalizar electoralmente la crisis del PSOE y la ampliación del espacio político de izquierda. Apoyándose en las buenas previsiones electorales, IU se plantea nada menos que el objetivo de llegar a ser un “gobierno de izquierdas”. Su llamado a formar un “bloque social y político” que incluya a los movimientos sociales y otras fuerzas políticas, busca justamente apuntalar esta estrategia.

No es una novedad que IU llame a los movimientos sociales a “sumarse a la lucha política”, como tampoco lo es que su objetivo con estas convocatorias “plurales y democráticas” es cooptar a los movimientos de lucha para sacarlos de las calles y meterlos dentro de las instituciones del régimen capitalista. Como decíamos en otro artículo hace algunos meses, para IU la acción parlamentaria y la participación en las instituciones del régimen representa su orientación estratégica, en desmedro –o directa oposición- a la profundización de la lucha obrera y popular en las calles. [1] Una estrategia que se corresponde directamente con su relación orgánica con la burocracia sindical de CCOO y UGT, la cual se propone estrechar aún más, cuánto más se concretiza la posibilidad de “ser gobierno”.

En El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx decía que “así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las figuraciones de los partidos y su organismo real y sus intereses reales, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son”. [2]

Este clásico principio diferenciador entre la esencia y la apariencia no podía ser más válido para examinar a Izquierda Unida a la luz del debate actual. Porque el ejemplo de la participación de IU en el gobierno autonómico de Andalucía junto al PSOE, nos muestra claramente qué significa para IU conquistar un “gobierno de izquierdas”… y cuánta distancia hay entre la apariencia de su discurso y la esencia de su política.

Cayo Lara no deja de hacer buenas denuncias sobre el bipartidismo en sus discursos por TV, comparando a Rubalcaba y Rajoy con “dos boxeadores que se abrazan para no caer rendidos”… Pero lo que no dice es que en Andalucía los dirigentes de IU se encuentran en el mismo “equipo” del boxeador del PSOE y es quien lo ayuda a sostenerse en su combate contra los maestros, los trabajadores públicos, los parados y la juventud.

Que el “gobierno de izquierdas” que promueve IU no permite ninguna salida a la crisis se puede ver claramente en algunas de las principales medidas de la Junta de Andalucía, en el plano de la educación, la salud, el empleo y la vivienda, cuestiones elementales para los trabajadores y el pueblo.

El “gobierno de izquierdas” de Andalucía tomó la resolución, a fines de 2012, de disminuir la plantilla docente de la comunidad nada menos que en 4.502 plazas, dejando en la calle a miles de maestros y profesores. Como señaló recientemente en un comunicado Marea Verde de Andalucía: “Esto es grave especialmente en el caso de Andalucía, donde los recortes son aplicados por un gobierno que se autoproclama de izquierdas y en el que participa un partido, IU, que dice aspirar a ser una alternativa de izquierda a la partitocracia. Ese gobierno andaluz intenta desviar la atención hacia la LOMCE para que olvidemos los recortes que aplica y que han supuesto el despido de 4500 enseñantes”. [3] Una política no muy diferente a la que lleva adelante la Junta andaluza respecto a la sanidad, con recortes del 20% en el número de horas en los nuevos contratos de personal. [4] ¿Es esto lo que le espera a los trabajadores de la sanidad que hoy luchan y se organizan en las Mareas Blancas de formarse un “gobierno de izquierdas” como propone IU? Pues parece que sí.

Por otro lado, la tasa de paro en Andalucía alcanzó a fines de abril nada menos que un terrible 36,87%, llegando al 60% entre la juventud, uno de los más elevados de todo el Estado español, y lejos de disminuir desde que gobierna la Junta el pacto PSOE-IU, ha aumentado. Ante esta terrible situación los dirigentes de IU justifican la política de la Junta, echando las culpas en el gobierno estatal del PP, y que “hay que cumplir con el déficit impuesto” a las autonomías… Con este argumento quisieron justificar su adecuación a las medidas de austeridad y el recorte en los presupuestos del 2013.

Esencia y apariencia. La realidad es que Izquierda Unida ha dado ya sobradas muestras de qué haría al frente de un “gobierno de izquierdas”: no sólo no tomaría ninguna medida que afecte los intereses de los capitalistas y de la UE y seguiría pagando la deuda –como viene alertando a los cuatro vientos-, sino que incluso estaría dispuesta a oficiar de aplicador directo de los planes de austeridad para garantizar la “viabilidad” del capitalismo español.

Por ello IU no es ninguna “alternativa política”, sino una promesa de nuevas frustraciones. La alternativa sólo puede venir de los trabajadores y la izquierda revolucionaria, con un programa de enfrentamiento con la Europa del capital y el régimen político español.

[1] Un debate necesario. Izquierda Unida y la “regeneración democrática”, por Josefina Martínez. Contracorriente Nº 35, febrero de 2013. http://www.clasecontraclase.org/Izq...

[2] Marx, Karl. El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Montevideo, Ediciones de la Comuna, 1995.

[3] Texto presentado el 1º de junio en el auditorio Eduardo Ocón de Málaga durante el acto “Los pueblos contra la Troika”, convocado por el bloque crítico de Málaga.

[4] “Los recortes donde gobierna Izquierda Unida”, Diego Díaz y Daniel Ripa, Diagonal, 18/12/2012. https://www.diagonalperiodico.net/g...

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